Los incidentes violentos relacionados con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza y otros organismos de seguridad federales han captado la atención de los estadounidenses este año. En muchos casos, las declaraciones del gobierno se contradijeron con las imágenes de video y los relatos de testigos, lo que enturbió la comprensión pública de los hechos. Lo mejor que pueden hacer los periodistas que cubren estos sucesos para informar a su audiencia es evaluar cuidadosamente las pruebas, incluso si provienen de fuentes gubernamentales.
En primer lugar, recuerde que inmediatamente después de una noticia de última hora, ya sea un accidente aéreo, un huracán o un incidente violento que involucra a la policía, lo más probable es que no se disponga de pruebas completas. Las conclusiones extraídas en el calor del momento no suelen sostenerse tras un escrutinio posterior cuando se sabe más. A pesar de esto, las impresiones iniciales de los consumidores de noticias pueden ser duraderas, incluso si posteriormente surgen pruebas que refutan la información inicial.
En esos momentos, suele haber pocas fuentes disponibles más allá de las fuerzas del orden u otros funcionarios gubernamentales. Es importante reconocer que, a pesar de sus funciones y títulos oficiales, esos contactos pueden ser fuente de información errónea y desinformación como cualquier otra fuente.
La información errónea y la desinformación son diferentes. La desinformación está orientada a engañar, se difunde intencionalmente y tiene el objetivo de favorecer un punto de vista o una ideología. Por el contrario, la información errónea puede ser totalmente involuntaria, como compartir algo que uno cree que es cierto, pero que no lo es, o contribuir a una interpretación genuinamente errónea.
Las investigaciones indican que la gente tiende a dar más importancia a la información que le es familiar y que confirma sus creencias actuales. Estos efectos pueden hacer que la información falsa sea difícil de erradicar. La desinformación es particularmente difícil de objetar cuando está respaldada por iniciativas grandes y bien financiadas o por fuentes gubernamentales de confianza.
Para detectar la información falsa, consulte fuentes primarias, como videos de los incidentes, y varias fuentes de pruebas. Tenga en cuenta los conflictos de intereses de las fuentes, como sus intereses financieros y objetivos políticos.
Intentar corregir la información errónea suele ser una batalla ardua, por lo que, si una afirmación falsa no está muy extendida, simplemente ignorarla puede ser un mejor enfoque. (Hay algunas pruebas de que desacreditar la información falsa puede resultar contraproducente y reforzar las falsedades en algunas circunstancias, aunque la cuestión no está zanjada. Si existe algún efecto, las investigaciones indican que es pequeño).
Puede luchar contra la información errónea y la desinformación publicando información objetiva y contextualizada antes de que las afirmaciones falsas ganen mucho terreno. Algunas de las primeras investigaciones han tenido éxito con la estrategia de “desacreditación anticipada”.
- Advierta a su audiencia sobre los intentos malintencionados de manipulación.
- Céntrense en las tácticas comunes, como los planteamientos engañosos o selectivos y la presentación de un falso equilibrio. Resalte los patrones y el lenguaje indicadores que tienden a usarse en las afirmaciones falsas.
- Puede usar una afirmación como punto de partida para explicar una estrategia utilizada para difundir información falsa, por qué funciona y qué podría motivar a quienes originan o comparten la información.
- Investigue la variedad de posibles falsedades que podrían difundirse y elija una para usarla como ejemplo. Cuando escriba reportajes que aborden esa afirmación, comience por decir lo que es cierto y, luego, advierta a su audiencia que lo que viene a continuación es falso antes de exponer la afirmación falsa. Explique por qué esa información es falsa o cómo lo sabemos, y a continuación presente otra afirmación verdadera.
- Haga que la desacreditación anticipada sea fácil de compartir.
Para contrarrestar información falsa que ya esté circulando ampliamente:
- No dedique el mismo espacio a “ambos aspectos” de un problema solo por el “equilibrio”. En cambio, centre su cobertura en la información basada en pruebas.
- Considere cómo las imágenes pueden reforzar su mensaje. Por ejemplo, el cuadro del video que elija para acompañar su reportaje puede influir en las primeras impresiones sobre quién inició un incidente o cuánta fuerza se utilizó.
- Tenga en cuenta en quiénes confía su audiencia y amplíe sus fuentes. Desacreditar los mensajes con citas de voces confiables para la comunidad, como el clero, puede ser muy efectivo.
En el proceso de desacreditar afirmaciones, ser transparente con la audiencia acerca de lo que sabe y lo que no sabe genera confianza.
Ninguna estrategia de desacreditación por sí sola funcionará para todos, e incluso los enfoques más eficaces tienen pequeños impactos. Sin embargo, esos pequeños impactos se acumulan, por lo que vale la pena el esfuerzo.