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Para los periodistas que cubren las vacunas, consejos para entender la renuencia a vacunarse

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Sheila Mulrooney Eldred

En 2019, la Organización Mundial de la Salud mencionó la renuencia a vacunarse como una de las principales amenazas para la salud global. La vacunación es una forma rentable de prevenir enfermedades y salva millones de vidas cada año, según la organización. Sin embargo, se podrían ahorrar millones más con tasas de vacunación más altas a nivel mundial.

La cobertura de los medios de comunicación influye en la forma en que el público percibe las vacunas y la vacunación, desde la sutileza con la que los titulares describen el desarrollo y la autorización de las vacunas contra la COVID-19 hasta la forma en que los periodistas informan sobre la reciente directiva del secretario de Salud y Servicios Humanos de los EE. UU., Robert F. Kennedy Jr., de cancelar la financiación para la investigación de vacunas de ARNm.

La cobertura de los medios de comunicación puede amplificar sin querer la información errónea de muchas maneras: informando sobre afirmaciones falsas de activistas antivacunas sin el contexto necesario, citando selectivamente sólo fuentes gubernamentales, políticos o activistas, y no explicando el proceso científico y cómo se establece, evoluciona y se actualiza el consenso científico.

Comprender los diferentes tipos de renuencia a las vacunas y las razones que los impulsan puede ayudar a los periodistas a cubrir el tema sin perpetuar narrativas falsas y de una manera que conecte mejor con un público que puede verse atrapado en la politización del tema.

¿Qué es la renuencia a vacunarse? ¿Es importante en los EE. UU.?

Las vacunas han sido motivo de controversia en los EE. UU. hasta cierto punto desde que se formó la primera sociedad antivacunación en 1879, pero la renuencia a vacunarse es un fenómeno más reciente. Los autores de un artículo de revisión de 2022 publicado en The New England Journal of Medicine definen la renuencia a vacunarse como “un estado de indecisión e incertidumbre sobre la vacunación antes de que se tome una decisión”. Las personas que son reacias a vacunarse representan alrededor del 23% de la población estadounidense según un estudio, mientras que las que están en contra de la vacunación (que se oponen totalmente a la vacunación) representan un 7% adicional de la población.

Hay pruebas de que la renuencia a la vacunación está aumentando. Según una encuesta de Gallup de 2024, en la actualidad menos padres estadounidenses piensan que es “extremadamente importante” o “muy importante” vacunar a sus hijos, y el porcentaje se redujo del 94% en 2001 al 69% en 2024. Y según una encuesta del Pew Research Center de 2023, la aprobación estadounidense de los requisitos de vacunación para asistir a la escuela se redujo del 82% en 2019 a aproximadamente el 70% en 2023.

¿Cómo afecta la cobertura de la prensa a este fenómeno? ¿Y qué necesitan entender los periodistas para hacerlo mejor?

Los expertos destacan que una falsa equivalencia de las opiniones científicas y de los antivacunas en las historias crea una idea inexacta de cuán generalizadas están las opiniones de los antivacunas entre los estadounidenses. Además, calificar de “antivacunas” o totalmente en contra de las vacunas a cada persona que dude en vacunarse  puede resultar provocador; en vez, los periodistas deberían incluir matices sobre las opiniones de las personas sobre las vacunas.

Lo primero que pueden hacer los periodistas para cubrir la renuencia a las vacunas de manera responsable es conocer los diversos factores que influyen en las decisiones de las personas. Cuando un periodista no comprende bien de dónde proviene la renuencia a las vacunas, se puede producir una sobresimplificación. Y eso puede provocar acusaciones erróneas, explica Nathan Chomilo, profesor adjunto de pediatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Minnesota.

Si se atribuye la renuencia a vacunarse a una sóla cosa, como la desconfianza o falta de confianza basada en el racismo médico, por ejemplo, “entonces sólo estamos diciendo que esas personas están mal informadas y que tenemos que darles la información, y luego depende de ellas”, dijo. “En lugar de comprender los diversos factores que intervienen en la elección y el impacto de los sistemas en su decisión”.

Pensemos en las personas sin hogar, por ejemplo. Atribuir las bajas tasas de vacunación en esta comunidad a las actitudes antivacunas no es exacto, dijo. Los periodistas deben tener en cuenta la pirámide de necesidades y comprender que las personas primero buscan comida, refugio y una seguridad inminente antes de tener la capacidad de buscar la medicina preventiva, y luego comprender las barreras prácticas y logísticas que posiblemente deban superar para acceder a las vacunas.

Las principales causas de renuencia a vacunarse son las siguientes, pero tenga en cuenta que las personas pueden verse influenciadas por una combinación de estos factores:

Mala información y desinformación

Si bien ninguna de las principales religiones del mundo prohíbe las vacunas, y la mayoría las promueve, el movimiento antivacunas ha logrado difundir creencias extraoficiales que a menudo invocan la religión. Los antivacunas son expertos en sembrar el miedo a través de las redes sociales y en usar una retórica religiosa y filosófica para alentar a sus seguidores a rechazar las vacunas.

Miedo y desconfianza

Las vacunas nuevas a menudo despiertan temor por los efectos secundarios. De hecho, eso es normal y adecuado, dijo Chomilo. Los médicos deberían “dar espacio para esa deliberación”, dijo. A menudo, comparte su propio proceso para decidir vacunarse contra la COVID-19 después de obtener más información sobre las vacunas de ARNm y hablar con expertos y personas de su confianza.

De hecho, alienta a los periodistas a enmarcar esta toma de decisiones desde un lugar reflexivo y no desde la renuencia.

La desconfianza histórica hacia el gobierno o las instituciones médicas también puede influir en la aceptación de vacunas nuevas. Esta desconfianza a menudo tiene sus raíces en temas de racismo. Un estudio publicado en la revista Vaccines (Vacunas) señaló la conexión que existe: cuanta más discriminación racial enfrenta una persona, más probable es que sea reacio a vacunarse. “Los hallazgos demuestran que las políticas, los sistemas y los factores ambientales son fundamentales para abordar la renuencia a las vacunas”, escribieron los autores.

Parcialidad política

En los EE. UU., la renuencia a las vacunas está cada vez más alineada a los motivos políticos. Una encuesta de Gallup de 2024 reveló que los cambios recientes en la forma de pensar sobre las vacunas se limitan principalmente a los republicanos y a los independientes conservadores: el porcentaje de estos electores que creen que la vacunación es “extremadamente importante” se redujo a la mitad desde 2019, al 26% solamente. Cinco años antes, los republicanos y los demócratas tenían opiniones similares, según la encuesta. Los miembros del Partido Republicano suelen seguir las indicaciones de vacunación de los miembros de la élite de su partido y, dado que las opiniones de los partidos sobre la vacunación se han deteriorado, la afiliación al Partido Republicano se asocia con tasas más bajas de vacunación.

Barreras prácticas

Las barreras logísticas a menudo se perciben erróneamente como renuencia. Cuando la periodista de salud Ciara McCarthy, del Fort Worth Star-Telegram, comenzó a informar sobre las tasas de vacunación en Texas, descubrió que muchas veces, las familias tomaban decisiones por motivos prácticos, no filosóficos.

“Los expertos en renuencia a las vacunas recomendaron analizar si es más fácil vacunarse o si es más fácil obtener una exención de la vacuna en su comunidad”, dijo. “Si obtener una exención de vacunación es mucho más fácil que obtener una vacuna, es posible que las tasas de exención de vacunas no signifiquen que las familias se opongan a las vacunas, sino que es la opción más fácil para ellas”.

En Fort Worth, descubrió que el panorama de las vacunas había cambiado y que se había vuelto más difícil poder vacunarse, dijo. “No puedo decir con seguridad que esa sea la causa de la disminución de las tasas de vacunación en todas las comunidades”, dijo, “pero vale la pena preguntarse si hay problemas de acceso que estén afectando las tasas de vacunación”.

Estas barreras prácticas incluyen todo, desde el precio hasta la ubicación, los horarios de disponibilidad de las clínicas, hasta el acceso para los discapacitados y la disponibilidad de intérpretes, dijo Chomilo. En Minnesota, un equipo que dirigió un proyecto de vacunación móvil encuestó a los trabajadores migrantes que se vacunaron allí.

“Lo que descubrieron es que más del 90% de las personas no se habrían vacunado si no se hubiera llegado a ellas directamente”, dijo Chomilo.

Enfatizar en esta logística es una parte importante de la historia, dijo el Dr. Matt Motta, profesor asociado de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Boston, especialmente en estos momentos. Los periodistas deberían estar atentos a esas historias, dijo. Con los cambios recientes en los miembros del Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización, por ejemplo, las nuevas directrices de vacunación podrían provocar cambios en la cobertura del seguro que obligarían a las personas a pagar de su bolsillo. Y el precio de una sóla vacuna podría ser prohibitivo: Motta señala que una vez pagó $200 por las vacunas de rutina para la COVID-19 y la gripe.

Consejos para cubrir la renuencia a las vacunas

Comprender qué implica la renuencia a las vacunas ayuda a los periodistas a elaborar preguntas mejores que expliquen por qué una comunidad puede parecer reacia a vacunarse. Con ese entendimiento, los periodistas deben acercarse a las fuentes con empatía, sabiendo que puede haber una serie de razones por las que las personas se sienten inseguras acerca de las vacunas.

Algunas prácticas recomendadas que se deben tener en cuenta al preparar un informe:

  • No dé a entender que quienes son reacios a vacunarse simplemente están mal informados, aunque la mala información pueda contribuir a la renuencia.
  • Aborde los puntos de mala información de forma individual, con evidencia científica y sin criticar indebidamente a quienes lo creyeron de buena fe.
  • Reconozca que las preguntas sobre la vacunación, desde la seguridad hasta los efectos secundarios, son una parte normal de la decisión de vacunarse y deben abordarse desde un lugar reflexivo y no desde un sentimiento antivacunas.
  • Resalte los factores de interconexión que pueden provocar dudas sobre las vacunas, incluido el comportamiento racista por parte de las instituciones médicas y las barreras económicas. Recuerde que las barreras económicas y logísticas para obtener la vacuna pueden confundirse en un principio con la renuencia a las vacunas, y haga preguntas para identificar estas diferencias.

Sheila Mulrooney Eldred es periodista independiente de salud y reside en Minneapolis. Ha escrito sobre vacunas para NPR y The New York Times, entre otras publicaciones nacionales y locales.