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Máquinas de votación: Lo que deben saber los periodistas que cubren las elecciones intermedias de 2026 en EE. UU.

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Una guía imparcial para ayudar a los periodistas a reconocer la información errónea, evitar errores y encontrar ideas para historias locales, creada con la colaboración de investigadores que estudian las elecciones y la tecnología de votación en Estados Unidos.

Por Rachel Layne

Las máquinas de votación han sido motivo de preocupación al menos desde que el papel picado colgante fuera un factor decisivo en las reñidas elecciones presidenciales de 2000 en Florida. Y a pesar de los cambios legislativos y tecnológicos que ha habido desde entonces, las máquinas siguen generando controversia de cara a las elecciones intermedias estadounidenses de este otoño.

Esta guía trata sobre el equipo, la tecnología y los procedimientos utilizados para contar los votos en las elecciones estadounidenses. Analizaremos cómo se cuentan, verifican, reverifican y auditan las papeletas dentro de una cadena de custodia establecida y mantenida por los funcionarios electorales locales y estatales que supervisan las elecciones en más de 10,000 jurisdicciones electorales de todo el país.

Después de que el presidente Donald Trump perdió la reelección en 2020, la tecnología de votación pasó a ser un componente central de diversas teorías conspirativas y desinformación sobre los resultados de esas elecciones. Un importante fabricante de máquinas de votación, Dominion Voting Systems, llegó a un acuerdo de 787 millones de dólares con Fox News en una demanda por difamación debido a acusaciones falsas de que sus máquinas habían “cambiado” votos de Trump a Biden. Recientemente, el presidente Trump y algunos de sus seguidores reflotaron las acusaciones refutadas de que las máquinas de votación influyeron en las elecciones presidenciales de 2020.

Los periodistas pueden abordar mejor las acusaciones y las teorías conspirativas si saben qué dicen las investigaciones científicas sobre los fraudes, la resiliencia del sistema de votación estadounidense y la forma exacta en que los funcionarios locales llevan a cabo las elecciones, incluidas las pruebas y auditorías de los votos tabulados por máquinas.

A continuación se mencionan algunas razones más por las que es especialmente importante entender cómo funcionan las máquinas de votación y cómo evaluar las inquietudes con respecto a ellas durante las elecciones intermedias de 2026:

Pautas de certificación voluntaria

Para entender la influencia federal en las máquinas de votación, es útil contar con información básica sobre la ley electoral.

El artículo I de la Constitución de los Estados Unidos asigna a los estados la responsabilidad de supervisar las elecciones federales al tiempo que concede cierta libertad al Congreso para establecer algunas regulaciones.

En 2002, el Congreso aprobó la ley Help America Vote (HAVA, por sus siglas en inglés) tras las elecciones presidenciales entre Bush y Gore de 2000, en las que los resultados se retrasaron debido a discrepancias en relación con las papeletas perforadas de Florida, y en las que intervino una Corte Suprema de los Estados Unidos muy dividida. La sustitución de aquellos sistemas era uno de los propósitos de la HAVA, por lo que ya no se utilizan papeletas perforadas.

En virtud de la ley de 2002, el Congreso creó la Comisión de Asistencia Electoral (EAC, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos, que a su vez desarrolló una serie de pautas para la certificación de máquinas de votación, denominadas “Pautas voluntarias para sistemas de votación” (VVSG, por sus siglas en inglés).

Estas pautas son voluntarias a nivel federal, pero algunos estados las incorporaron a sus propias leyes, exigiendo que las máquinas cumplan con los estándares de la EAC y estén certificadas para poder usarse en elecciones. Todos los estados cuentan con algunos sistemas o procedimientos para garantizar la confianza en sus máquinas de votación. La Conferencia Nacional de Legislaturas Estatales tiene enlaces a información detallada sobre los procesos de certificación de los distintos estados.

Los fabricantes envían las máquinas a laboratorios de pruebas designados por el gobierno federal.

Los municipios y los estados son los responsables de comprar, aprobar y hacer funcionar estas máquinas de forma segura y precisa. Muchos toman medidas adicionales para probar las máquinas y verificar que cuenten los votos con precisión.

Distintos tipos de máquinas de votación

El hecho de que las elecciones son controladas por los gobiernos locales es una de las razones por las que los equipos de votación pueden variar ampliamente según el lugar donde voten los ciudadanos.

Verified Voting, una organización no partidista y sin fines de lucro que promueve “el uso responsable de la tecnología en las elecciones”, ofrece un desglose de los equipos de votación que se utilizarán en las elecciones intermedias de 2026:

  • Según Verified Voting, alrededor del 69.5 % de los votantes registrados en los EE. UU. votaron con papeletas de votación marcadas a mano, la mayoría de las cuales se cuentan con escáneres ópticos que generar un “registro auditable y a prueba de manipulación de las preferencias de los votantes”.
  • Alrededor del 26.5 % de los votantes vive en jurisdicciones en las que se utilizan dispositivos de marcado de papeletas (máquinas que permiten registrar el voto en las papeletas sin tener que rellenarlas a mano) para todos los votantes. Estos dispositivos también se ofrecen como opción en algunas jurisdicciones en las que se utilizan papeletas marcadas a mano, como parte del requisito de la HAVA de adecuarse a las necesidades de los votantes con discapacidades.

Muchas jurisdicciones emplean una combinación de papeletas marcadas a mano y dispositivos de marcado de papeletas, pero actualmente algunas utilizan los dispositivos para todos los votos emitidos en persona. Algunos dispositivos marcan papeletas preimpresas, mientras que otros imprimen resúmenes de las preferencias de los votantes: los votantes reciben la copia impresa para revisar sus preferencias antes de que se contabilice la papeleta, y para generar un registro en papel.

Estas papeletas también pueden incluir códigos de barras o códigos QR que las máquinas escanean en lugar de escanear las preferencias marcadas. Verified Voting ofrece un mapa en el que se muestra qué estados y jurisdicciones codifican las preferencias de los votantes de esta manera.

Algunos críticos han expresado que este es un posible riesgo para la seguridad: según ellos, dado que algunas máquinas escanean los códigos QR y no la parte de la papeleta en lenguaje sencillo en la que los votantes revisan sus preferencias antes de que se contabilicen, los códigos QR presentan un riesgo. Varios estados han tomado medidas para abordar estas inquietudes.

Por ejemplo, en Colorado, en 2019, se prohibieron los códigos QR en los dispositivos de marcado de papeletas y se optó por un sistema que imprime un registro en papel idéntico a las preferencias electorales originales de los votantes. El cambio se certificó en 2023 y ahora se usa en Colorado, Michigan y Nevada.

En 2024, Georgia aprobó una ley que prohibía el uso de códigos QR en las papeletas a partir del 1 de julio de 2026; sin embargo, el 24 de junio de 2026, el estado aprobó un proyecto de ley para postergar dicha prohibición hasta 2028, lo que da más tiempo para actualizar los sistemas.

  • Los sistemas electrónicos de registro directo, en los que los votos se “depositan” directamente en la memoria de una computadora, son utilizados por el 3.9 % de los votantes registrados. En las elecciones estadounidenses se utilizan tres tipos de sistemas electrónicos de registro directo: botón, pantalla táctil y dial. Algunos sistemas electrónicos de registro directo generan un registro impreso para que los votantes videntes confirmen sus preferencias antes de enviarlas oficialmente a la computadora. Luisiana es el único estado en el que se siguen utilizando sistemas electrónicos de registro directo para todos los votantes, pero hay intenciones de reemplazarlos.

Verified Voting ofrece un mapa interactivo con información sobre el tipo de equipo de votación utilizado en cada condado y el fabricante del equipo.

Las máquinas de votación son fabricadas por varias empresas, entre ellas, Election Systems & Software (ES&S), Smartmatic y Liberty Vote, antes llamada Dominion.

Pruebas del sistema antes y después de las elecciones

Antes de que se lleve a cabo la votación y el recuento, las autoridades y funcionarios electorales locales efectúan varios procedimientos de prueba para garantizar que el sistema, así como cada máquina en particular, funcione correctamente, cuente con la certificación exigida por el estado, y sea seguro. Uno de esos procedimientos son las pruebas de lógica y precisión (LAT, por sus siglas en inglés), en las que los funcionarios electorales locales introducen papeletas de prueba en cada máquina de votación para verificar que la máquina cuente con precisión los votos de cada candidato antes del día de las elecciones. Los procedimientos de LAT varían según la jurisdicción y el equipo.

Una vez que termina la votación y se cuentan las papeletas, la mayoría de los estados exigen y llevan a cabo auditorías de conteo para verificar el total de votos antes de que se certifique la elección. Esta es una de las razones de por qué los resultados no se consideran oficiales la noche de las elecciones.

Asimismo, son cada vez más los estados que llevan a cabo una especie de auditoría postelectoral llamada “auditoría de limitación de riesgos” (RLA, por sus siglas en inglés) para verificar que los resultados de contiendas específicas sean correctos. Para averiguar qué tipo de auditorías se llevan a cabo en su jurisdicción, póngase en contacto con la oficina de la Secretaría de Estado o con la autoridad responsable de las elecciones en su zona de cobertura periodística.

Según la Conferencia Nacional de Legislaturas Estatales, en 36 estados y en Washington, D. C. se exige una auditoría tradicional de recuento postelectoral. En tres estados —Ohio, Oregón y Washington— se ofrece a los condados la alternativa de realizar una RLA, mientras que en Indiana, Kentucky, Michigan, Nueva Jersey, Pensilvania y Texas se han lanzado programas piloto de RLA.

Desde abril, siete estados exigen las RLA por ley: Georgia, Colorado, Maine, Maryland, Nevada, Rhode Island y Virginia. Según la NCSL, también hay otros estados que realizan auditorías postelectorales, pero que no entran en estas categorías.

Según la EAC, el propósito de las auditorías “tradicionales” es responder a la pregunta: “¿funcionaron correctamente los tabuladores de votos?”, mientras que el de las RLA es responder: “¿es correcto el resultado comunicado?”.

En las RLA se revisan los resultados de la contienda, examinando una muestra de papeletas “emitidas de manera válida en esa contienda”, según Verified Voting. Este tipo de control es una capa más que permite verificar que las tabulaciones de votos sean precisas. Según Verified Voting, en las RLA se aplican métodos estadísticamente fundados que pueden ser más eficientes que las auditorías de tabulación o los recuentos completos a mano.

“Desde una perspectiva científica de escepticismo permanente, las auditorías de tabulación son clave, porque no queremos dar por sentado que los tabuladores hicieron lo que tenían que hacer”, afirma Mark Lindeman, director de políticas y estrategias de Verified Voting. “Si hacemos una auditoría de limitación de riesgos, buscamos concretamente asegurarnos con un alto grado de certeza de que el resultado fue correcto”.

Qué revelan las investigaciones científicas sobre los fraudes

Históricamente, ha habido intentos reales de alterar los resultados de las votaciones o de robar la información de los votantes, por ejemplo, mediante ciberataques. Sin embargo, los investigadores afirman que, incluso cuando se producen ataques reales, las salvaguardas, como las papeletas impresas y las RLA, permiten identificar, detectar y corregir posibles daños, lo que hace que las elecciones sean más seguras.

Y si bien es cierto que las máquinas de votación a veces no funcionan correctamente —un tema sobre el que los periodistas locales suelen informar cuando ocurre—, es importante explicar que el mal funcionamiento de los equipos y los errores humanos no son lo mismo que un fraude.

Los estudios científicos pueden ayudar a los periodistas a evaluar cualquier acusación o inquietud sobre las máquinas de votación antes de las elecciones intermedias de 2026. Las investigaciones realizadas hasta la fecha parecen indicar lo siguiente:

Las acusaciones de fraudes relacionados con las máquinas de votación en las elecciones de 2020 no están respaldadas por los datos científicos.

En los últimos años, se han emitido más de 60 fallos judiciales que desestiman una amplia gama de denuncias de fraude en las elecciones estadounidenses de 2020, incluida la supuesta transferencia de votos de un candidato a otro. En un análisis de 2021 llevado a cabo por el proyecto electoral de Stanford-MIT se detallan las 82 demandas presentadas en relación con las elecciones de 2020, 80 de ellas presentadas por los republicanos. Sin embargo, los funcionarios vinculados con el gobierno de Trump siguen sosteniendo acusaciones que han sido refutadas.

Ha habido varios estudios en los que se analiza la afirmación de que las máquinas de votación transfirieron votos de Donald Trump a Joe Biden en las elecciones presidenciales de 2020, y en ninguno de ellos se hallaron pruebas de dicha afirmación.

En un estudio revisado por pares dirigido por el experto en elecciones y publicado en mayo de 2025 en Proceedings of the National Academy of Sciences se analizaron las auditorías de las elecciones de 2020 en 27 estados. Los autores encontraron “pruebas claras y congruentes de que el recuento de votos fue excepcionalmente preciso” después de analizar más de 71.7 millones de votos de 856 gobiernos regionales en esos estados.

En las auditorías posteriores a las elecciones, “el recuento neto de votos presidenciales tuvo una variación de apenas un 0.007 % aproximadamente, con errores igualmente minúsculos en todos los tipos principales de contiendas electorales”, escriben los autores.

Las acusaciones de fraude sistémico, incluida la supuesta manipulación de las máquinas de votación durante las elecciones de 2020 (lo que abarca acusaciones ya refutadas de que algunas máquinas transfirieron votos de Trump a Biden), no son “ni remotamente convincentes”, según un estudio revisado por pares de 2021, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences y llevado a cabo por Andrew C. Eggers, de la Universidad de Chicago, y dos investigadores de la Universidad de Stanford, Haritz Garro y Justin Grimmer.

“La lógica común detrás de estas afirmaciones es que, si las elecciones se hubieran llevado a cabo de manera justa, algún aspecto del resultado electoral obtenido en 2020 sería poco probable o imposible”, escriben los autores. “En cada caso, encontramos que el hecho supuestamente anómalo no es un hecho factual o no es anómalo”.

Las papeletas impresas son una salvaguardia de seguridad muy efectiva.

Estas papeletas generan un registro que se utiliza en las auditorías y los recuentos, y sirven como pruebas en las acciones judiciales. Junto con una intrincada cantidad de medidas y salvaguardias que los funcionarios electorales locales utilizan para proteger la integridad de las papeletas, los registros ayudan a resolver las controversias y detectar errores. Las papeletas impresas “son, con mucho, la salvaguardia más importante que se debe tener en cuenta. También es un ámbito en el que se ha logrado un progreso increíble con mucha rapidez”, afirma Derek Tisler, abogado y gerente del programa electoral y gubernamental del Centro Brennan para la Justicia de la Universidad de Nueva York. “Por supuesto, no es lo único que ayuda a proteger la seguridad del sistema de votación. Pero más que cualquier otra cosa, si existe este registro independiente, hay algo a lo que se puede recurrir si alguna vez surgen dudas sobre la precisión del recuento electrónico”.

Después de las elecciones de 2016, un grupo de científicos, expertos y autoridades electorales se reunieron para hacer hincapié en este punto en un informe de 2018 de las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina en el que se estudiaba el proceso de votación, incluidos todos los tipos de papeletas y máquinas, y se daban recomendaciones.

Alrededor del 98 % de las papeletas emitidas en las elecciones federales de 2024 fueron papeletas verificables por el votante, frente a aproximadamente el 93 % en las elecciones de 2020. Es decir, los votantes marcaron la papeleta directamente o pudieron revisar papeletas impresas antes de emitir su voto.

“Una de las cosas que realmente necesitábamos y queríamos era una papeleta impresa verificada por el votante, y ahora se está consiguiendo. Esa es la característica más importante”, afirma Juan Gilbert, profesor del Departamento de Ingeniería y Ciencias de la Computación y la Información de la Universidad de Florida, y uno de los colaboradores del informe de 2018. “Los votantes pueden verificar efectivamente su papeleta y, mientras tengamos eso, tendremos un sistema bastante seguro”.

Los conteos de las máquinas de votación son más precisos que los conteos manuales.

En las elecciones de 2020 y en los años transcurridos desde entonces, algunas autoridades locales abogaron por el recuento manual de las papeletas para garantizar la precisión en el recuento de votos. Varios estudios revisados por pares demuestran que el conteo automático es más rápido y preciso que el conteo manual.

En un artículo de opinión publicado en 2022 en el Washington Post, Charles Stewart III, fundador del Laboratorio Electoral del Instituto de Tecnología de Massachusetts, señala dos estudios de los que es coautor: uno sobre las elecciones en New Hampshire y otro sobre Wisconsin. En ambos se analizan los datos y se indaga en si las máquinas o las personas cuentan con mayor precisión.

“En estos estudios se demuestra que tanto el conteo manual como los escáneres pueden ser muy precisos, pero que los escáneres son mejores”, escribió Stewart. “También se halló que, cuando surgen discrepancias inusuales y grandes, se deben a decisiones de los funcionarios electorales, como dejar de contar debido al cansancio o no contar papeletas con candidatos agregados a mano que se consideran irrelevantes”.

Hoy en día, el conteo manual se utiliza para contar los resultados de menos del 0.17 % de los votantes registrados, por lo general en jurisdicciones con menos de 10,000 habitantes.

Independientemente del sistema de votación, las autoridades y funcionarios electorales locales suelen hacer controles y auditorías antes, durante y después del recuento para garantizar un conteo seguro y detectar errores.

Existen riesgos reales para la seguridad, pero también existen salvaguardias.

Se han documentado intentos de alterar los resultados de las votaciones o de infiltrarse en los sistemas para obtener información, por ejemplo, mediante ciberataques. Sin embargo, los investigadores afirman que, incluso cuando se producen ataques reales, las salvaguardias, como las papeletas impresas, permiten identificar, detectar y corregir posibles daños.

  1. Alex Halderman, científico informático de la Universidad de Michigan, encontró vulnerabilidades, aunque no fraude, en la publicación inicial del total de votos incorrectos en las elecciones generales de 2020 del condado de Antrim, en Michigan, que luego se corrigieron. Michigan, que contrató al investigador para que investigara los resultados del condado, finalmente publicó el informe de Halderman, en el que los errores en un recuento preliminar de votos se atribuían a un error humano.

En 2022, Haldeman también investigó las máquinas de marcado de papeletas en Georgia. Con base en su análisis científico, también encontró posibles vulnerabilidades en el sistema estatal, pero señaló que los votos de Georgia en las elecciones de 2020 no fueron manipulados ni estaban corruptos.

Según un informe de 2022 de MITRE, una consultora gubernamental sin fines de lucro contratada por Dominion para analizar las conclusiones de Halderman, Halderman llevó a cabo pruebas con “acceso ilimitado” durante tres meses, según un comunicado del secretario de Estado de Georgia, Brad Raffensperger.

“Los riesgos descritos en el informe del investigador son teóricos e imaginarios”, dijo Raffensperger. “Nuestras medidas de seguridad son reales y mitigan todos esos riesgos”.

En 2024, la Universidad de Michigan publicó una entrevista a Halderman para que explicara.

Halderman también dice que su trabajo ha sido utilizado de manera indebida en teorías conspirativas.

“No puedo hacer mucho para cambiar lo que la gente dice sobre la información científica. Mi trabajo es determinar qué es verdad y comunicarlo al público con precisión”, dijo en la entrevista de 2024. “Por supuesto, duele y es personalmente ofensivo que mi trabajo se utilice como un vehículo conveniente para decir mentiras. Pero la gente que quiere mentir sobre las últimas elecciones va a mentir con o sin mi trabajo”.

Mostrar a la gente cómo funcionan las auditorías puede reforzar la confianza en el proceso electoral.

Verified Voting ofrece un video en el que se explica el procedimiento de auditoría de limitación de riesgos a los funcionarios electorales y al público.

En un estudio de mayo de 2026 publicado en Political Behavior por el profesor del Instituto de Tecnología de Georgia Ryan Shandler, que llevó a cabo una investigación experimental en una muestra representativa a nivel nacional de adultos estadounidenses, se descubrió que una exposición breve a ese video cuatro semanas antes de las elecciones de 2024 generó confianza en el proceso electoral, incluso cuando posteriormente los participantes estuvieron expuestos a ver noticias sobre ciberataques reales cerca del día de las elecciones.

“El objetivo de la ‘inoculación’ era tratar de evitar que la gente hiciera inferencias erróneas, es decir, que pensara que, como hubo un ciberataque, el resultado de las elecciones debería ponerse en tela de juicio”, afirma Shandler. “Sí, hay ataques, y sí, los sistemas son vulnerables, pero tenemos muchas salvaguardias para evitar que se llegue del punto A al punto B. La amenaza más preocupante es que la gente pierda innecesariamente la fe en la legitimidad democrática, y eso es lo que queremos evitar”.

Consejos de los investigadores para los reportajes periodísticos

Pedimos a varios investigadores que estudian los procesos y las máquinas de votación que dieran algunos consejos e ideas a los periodistas locales que informan sobre las elecciones de medio término de 2026. Esto es lo que dijeron:

Conozcan a las autoridades electorales de su localidad y expliquen qué hacen.

Es importante que los periodistas establezcan relaciones con las autoridades electorales locales mucho antes del día de las elecciones para incluir declaraciones de fuentes primarias, afirma Thessalia Merivaki, de la Universidad de Georgetown, quien lleva haciendo un seguimiento de las comunicaciones de las autoridades electorales desde 2020. La investigadora aconseja pedir permiso a las autoridades para asistir a una capacitación sobre las pruebas de lógica y precisión que se hacen antes de las elecciones y que informen a su audiencia al respecto.

“Conversen con las autoridades electorales”, dice Merivaki. “Informen: ‘Fuimos a visitar esta o aquella oficina electoral y hablamos con tal persona; preguntamos específicamente qué medidas de seguridad tienen para las elecciones’”.

Como se demuestra en el estudio de Shandler de 2026, incluso una exposición breve al funcionamiento del proceso electoral (que abarca lo que hacen las autoridades para reforzar la seguridad) ayuda a fomentar la confianza en las elecciones.

“Obviamente, las leyes de cada estado varían con respecto a esto, pero en todos los EE. UU. se hacen pruebas de lógica y precisión previas y algún tipo de auditoría postelectoral después del proceso”, afirma Tisler, del Centro Brennan.

Infórmense sobre la certificación de las máquinas de votación en su zona de cobertura periodística.

Es importante que los periodistas se pregunten cómo se certifican y qué tipo de certificación tienen las máquinas de votación en su jurisdicción, dice Gilbert, de la Universidad de Florida. En este informe del Servicio de Investigación del Congreso (CRS, por sus siglas en inglés) se describe el proceso de certificación a nivel federal. Se menciona la frecuencia con la que se deben reemplazar las máquinas y el ritmo al que transcurren las certificaciones VVSG 2.0 (la última versión de los estándares de certificación). También se presentan estimaciones de costos y presupuestos.

Según la Conferencia Nacional de Legislaturas Estatales, unos 37 estados y el Distrito de Columbia tienen leyes o normas que exigen implementar algún aspecto del programa federal de pruebas y certificación para las máquinas de votación. Otros estados que no utilizan el programa federal tienen sus propios estándares. Otros, como Alaska, no tienen estándares codificados en la ley, pero usan máquinas certificadas por el gobierno federal.

Otros van más allá de los estándares de certificación federales. La legislación de California, por ejemplo, exige estándares para los sistemas de votación que superan las pautas voluntarias de certificación federales, mientras que Florida tiene su propia Oficina de Certificación de Sistemas de Votación responsable de los estándares y la certificación. La EAC define la política adoptada en cada estado desde 2023 en adelante.

El sitio web de la EAC también contiene información sobre qué máquinas están certificadas y cuáles están en proceso de certificación.

Con los recortes propuestos al presupuesto de la EAC, es posible que los estados y las localidades necesiten más fondos para reemplazar las máquinas de votación. Para contextualizar, en un informe del CRS se describen los antecedentes de financiación federal en el marco de la HAVA y la EAC. También se detallan la financiación y las subvenciones de cada estado.

La vida útil promedio de una máquina de votación tiende a ser de alrededor de una década, y el proceso de certificación a nivel federal puede ser largo y costoso. Tisler recomienda consultar la base de datos de Verified Voting para saber qué máquinas utiliza su estado o municipio. También se puede obtener información sobre el proceso de certificación en el sitio web de la EAC.

Cuando se hagan afirmaciones sobre las máquinas de votación, ya sea que se trate de acusaciones de fraude o de posibles errores legítimos, pidan pruebas.

“Siempre que se haga una acusación, los periodistas deben preguntar: ‘¿Tiene pruebas de esto?’”, dice Gilbert, de la Universidad de Florida. “Escuchen lo que dice la gente. Si escuchan las palabras ‘podría’, ‘debería’ y ‘creo’…, no son palabras que expresan confianza ni sirven como prueba”.

Y si la persona que hace la acusación no tiene pruebas que la respalden, pregúntenle cómo pueden conseguir ustedes esas pruebas, sugiere Gilbert.

“Lo que tenemos que hacer es priorizar cada vez más la investigación empírica”, dice Gilbert. “Y tenemos que lograr que toda la nación diga que, si alguien hace una acusación y no tiene pruebas, debe decirnos cómo conseguirlas”.

Recursos claves para periodistas:

El Centro Brennan para la Justicia, de la Universidad de Nueva York, estudia los derechos electorales y aboga por la reducción de las barreras y un acceso más equitativo al voto. También hace un seguimiento estrecho de las elecciones y de temas relacionados.

El CRS, administrado por la Biblioteca del Congreso, investiga una amplia variedad de temas y redacta informes no partidistas para los miembros del Congreso. Para este informe, utilizamos aquellos relacionados con las máquinas de votación y las leyes y los reglamentos electorales a nivel federal.

La Comisión de Asistencia Electoral de los Estados Unidos, el organismo creado por la HAVA para ayudar a los estados con las elecciones y la tecnología relacionada, publica periódicamente información actualizada sobre los procesos de certificación y otras prácticas.

Laboratorio de Ciencia de Datos Electorales del MIT: Este centro de investigación del Instituto de Tecnología de Massachusetts, fundado por el politólogo Charles Stewart III, recopila, analiza y comparte datos sobre las elecciones estadounidenses.

Conferencia Nacional de Legislaturas Estatales: La NCSL fue creada por las legislaturas estatales en 1975. Hace un seguimiento de la legislación y las políticas a nivel estatal. Tiene explicaciones detalladas sobre las elecciones, los sistemas de votación, la certificación y otros temas relacionados con las elecciones. 

Asociación Nacional de Secretarías de Estado: Esta organización bipartidista se reúne para tratar temas que generalmente corresponden a la función del secretario de estado o, en algunos estados, de otras autoridades (por ejemplo, los vicegobernadores) que ese estado designa como encargados de las elecciones. Se puede acceder a su campaña de redes sociales #Trustedinfo aquí, además de a recursos para cada estado.

El Registro de Seguimiento de Casos Electorales de la Universidad Estatal de Ohio es una base de datos ordenable que facilita la búsqueda de casos judiciales relacionados con las elecciones y las máquinas de votación. 

Verified Voting fue fundada en 2004 por especialistas en informática. Cuenta con la base de datos más detallada y ampliamente utilizada sobre máquinas electorales y otros procesos relacionados con la forma en que se celebran las elecciones en los Estados Unidos. Sus datos, material de capacitación y pautas son utilizados por investigadores y autoridades electorales a nivel local, estatal y nacional.

Votebeat: Votebeat es un medio de noticias no partidista y sin fines de lucro dedicado exclusivamente a la cobertura electoral en los Estados Unidos. Pertenece a Civic News Company. Su “periodismo se funda en una vasta experiencia y se centra en los estados en lugar de en Washington, porque los estados son los que llevan a cabo elecciones”.

Rachel Layne es una periodista independiente de Boston cuyo trabajo ha aparecido en medios como CBS News, CQ Researcher, The Journalist’s Resource, HBS Working Knowledge y USA Today. Anteriormente, trabajó 20 años en Bloomberg News, donde reporteaba sobre corporaciones multinacionales, entre otras funciones. También es instructora adjunta en el Departamento de Periodismo de Emerson College.

Esta es una lista de los trabajos de investigación, informes y expertos que consultamos para esta guía para la cobertura periodística y por qué los elegimos.

Investigadores y expertos que entrevistamos:

Juan E. Gilbert, de la Universidad de Florida, es profesor distinguido del Departamento de Ciencias e Ingeniería de la Computación y la Información de la universidad y uno de los colaboradores del informe de 2018 de las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina. Gilbert dirige el Laboratorio de Informática para el Bien Social y se dedica a la búsqueda de soluciones a los problemas de votación (por ejemplo, máquinas de votación con tecnología antimanipulación). Hablamos con él para conocer su opinión sobre la tecnología y los procesos.

Mark Lindeman es el director de políticas y estrategias de Verified Voting y un politólogo que ha estudiado de manera exhaustiva sobre votación y elecciones, en particular las auditorías de limitación de riesgos. Hablamos con él sobre esas auditorías y otros temas relacionados con votaciones, como la capacitación de los funcionarios locales.

Thessalia Merivaki, de la Universidad de Georgetown, es profesora adjunta de la Escuela McCourt de Políticas Públicas y desde 2020 lleva un registro de las comunicaciones de las autoridades electorales. También es profesora/investigadora adjunta en el Instituto de Datos Masivos y becaria residente del Centro para la Democracia y la Tecnología. Es miembro del Equipo de Elecciones Estadounidenses del Centro Carter. Hablamos con ella por sus conocimientos e investigaciones sobre cómo se comunican las autoridades electorales.

Ryan Shandler, estudia cómo influyen las ciberamenazas en el comportamiento humano. En su estudio reciente sobre el uso de un video de Verified Voting para “inocular” la opinión de los votantes sobre las amenazas a la ciberseguridad investiga cómo la información sobre los procedimientos de votación influye en la percepción y el comportamiento del público, incluso cuando esas amenazas son reales.

Derek Tisler es abogado y gerente del programa gubernamental del Centro Brennan para la Justicia de la Universidad de Nueva York. Es autor de muchos informes para el centro, entre ellos A State Agenda for Election Security and Resiliency (Agenda estatal para la seguridad y la resiliencia de las elecciones). Hablamos con él sobre la seguridad del proceso electoral y la veracidad de las fuentes de información sobre seguridad electoral.

Estudios mencionados en este artículo:

“Learning from Recounts”
Stephen Ansolabehere, Barry C. Burden, Kenneth R. Mayer y Charles Stewart III, Election Law Journal.

En este artículo de investigación se analizan los recuentos de las elecciones para la Corte Suprema de Wisconsin y las elecciones presidenciales de 2016 para investigar si el recuento manual o automático es más preciso. Stewart es uno de los fundadores del Laboratorio Electoral del Instituto de Tecnología de Massachusetts y estudia las elecciones.

“Ballot-Marking Devices Cannot Ensure the Will of the Voters”
Andrew W. Appel, Richard A. DeMillo y Philip B. Stark, Election Law Journal.

En este estudio de 2020 se analizan los dispositivos de marcado de papeletas, se aboga por mejoras para reducir los riesgos y se afirma que los votantes que puedan marcar las papeletas impresas a mano no deberían utilizar esos dispositivos.

“Audits of the 2020 American election show an accurate vote count”
Samuel Baltz, Fernanda González, Kevin Guo, Jacob Jaffe y Charles Stewart III, PNAS, mayo de 2025.

En este estudio se crea y se analiza un conjunto exhaustivo de datos nacionales de los votos emitidos en las elecciones de 2020, y se ofrece un panorama general de la legitimidad de las elecciones justo cuando las acusaciones de fraude resurgen en el panorama político.

“Securing the Vote: Protecting American Democracy”
Lee C. Bollinger, Michael A. McRobbie, Andrew W. Appel, Josh Benaloh, Karen Cook, Dana DeBeauvoir, Moon Duchin, Juan E. Gilbert, Susan L. Graham, Neal Kelley, Kevin J. Kennedy, Nathaniel Persily, Ronald L. Rivest, Charles Stewart III. Septiembre de 2018. Informe para las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina, 2018.

En este informe exhaustivo se analiza todo el proceso de votación y se brindan recomendaciones para mejorar la seguridad de las máquinas y del proceso de votación en general.

Hacking Voters’ Trust in Democracy: Panel Evidence on Safeguarding Confidence in Election Integrity
Ryan Shandler, Iris Ong, Olivia Leu y Anthony DeMattee, Political Behavior, mayo de 2026.

En este estudio se analizan en detalle los mensajes relativos a ciberataques reales y la confianza de los votantes.

When Election Officials Speak, Do Voters Listen? Trust-Building Communications, Information Seeking, and Voter Confidence in the 2022 U.S. Midterm Elections
Mara Suttmann-Lea, Thessalia Merivaki y Rachel Orey, Political Communication, abril de 2025.

En este estudio se analiza qué hicieron las autoridades electorales para fomentar la confianza de votantes expuestos a un mar de información errónea y a desinformación.

“Beware of Novel Claims of 2020 Election Fraud”
Derek Tisler y Lawrence Norden, reseña de investigación, Centro Brennan para la Justicia, marzo de 2026.

En esta reseña se analizan las acusaciones de fraude electoral por parte del gobierno de Trump que surgen y que reflotan, y se describe por qué el público debería “tomar esas afirmaciones con extremo escepticismo”.