Dr. Daniel Gilford: El cambio climático y la temporada de huracanes de 2024 en el Atlántico
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Experto ante la cámara
El jueves 23 de mayo, la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) anunció el panorama que prevé para la temporada de huracanes de 2024 en el Atlántico.
El jueves 23 de mayo de 2024, SciLine entrevistó al Dr. Daniel Gilford, meteorólogo y científico atmosférico de Climate Central. Consulte la grabación y la transcripción de la entrevista a continuación o seleccione “Contenidos” a la izquierda para pasar a preguntas específicas.
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Introducción
Lo siguiente fue traducido de la entrevista original realizada en inglés.
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DANIEL GILFORD: Hola, soy el Dr. Daniel Gilford. Soy científico del clima en Climate Central. Estudio cómo los cambios que provocan los seres humanos en el medio ambiente afectan los lugares en los que viven, como las comunidades costeras que se ven afectadas por el aumento del nivel del mar, los huracanes o el calor extremo; las cosas que estamos causando en nuestro clima, el clima de nuestro planeta, están afectando los lugares en los que vivimos. Por eso, dedico mucho tiempo a pensar en este tema, a informar sobre el tema y a estudiar.
Entrevista con SciLine
En general, ¿cómo hacen los pronosticadores de huracanes para predecir el panorama de huracanes de una temporada?
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DANIEL GILFORD: Cuando analizamos los ingredientes que necesitan los huracanes para formarse, se necesita un poco de rotación. Y vivimos en un planeta en rotación, así que eso ya lo tenemos. Se necesitan algunas perturbaciones, algunas tormentas eléctricas básicas que se desplazan desde la costa de África o algún otro tipo de tormenta eléctrica existente en el Océano Atlántico. Y, luego, las tormentas necesitan otros dos ingredientes que son mucho más esenciales que los dos primeros, que son básicamente requisitos previos. Necesitan algún tipo de combustible para poder cobrar potencia. Necesitan algún combustible para consumirlo y convertir esa energía en viento. Ese combustible lo proporcionan a menudo las temperaturas cálidas del océano que son la base de esas tormentas. Muchas de estas tormentas, al pasar por las aguas cálidas, ven esa energía, pueden absorberla del océano y convertirla en viento que luego llevan consigo en un movimiento continuo por el resto del océano. La otra cosa que necesitan es una cizalladura más débil del viento. Cuando decimos “cizalladura del viento”, nos referimos a la diferencia entre el viento que se encuentra en la parte superior de la tormenta y el que se encuentra en la parte inferior de la tormenta. Si el viento empuja de lado a lado a través de la tormenta con la misma velocidad desde la parte superior hasta la parte inferior de la tormenta, eso solo hará que la tormenta avance, ¿verdad? Pero si imaginamos que una tormenta es casi como un trompo, y el viento empieza a soplar con mucha fuerza en la parte superior y no tanto en la parte inferior, esa parte superior empezará a inclinarse. Ahora, cuando la tormenta se inclina porque se enfrenta a una cizalladura del viento como esta, comienza a traer aire ambiental y, en cierto modo, a romper la tormenta. Por lo tanto, las condiciones de cizalladura del viento realmente fuertes ocasionan una reducción en la actividad de los huracanes, una reducción en la intensidad que pueden llegar a tener. Por eso, a la hora de predecir la temporada, esos son los principales factores en los que nos fijamos: ¿hay muchas temperaturas cálidas en la superficie del mar que puedan proporcionar posible “combustible” a las tormentas? ¿Y hay una pequeña cantidad de cizalladura del viento para que no haya mucho viento que interrumpa el crecimiento de esas tormentas? Y en el caso de la temporada de huracanes de 2024, tenemos temperaturas cálidas en la superficie del mar y una cizalladura del viento muy leve.
¿Hay algo que le haya llamado la atención sobre el pronóstico de la NOAA para la temporada de huracanes de este año?
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DANIEL GILFORD: No me sorprenden mucho las cifras principales. Están pronosticando una estación muy superior a la media, y se debe a que las temperaturas de la superficie del mar son más cálidas. Hay mucho más “combustible” para que las tormentas puedan fortalecerse y crecer con el tiempo. Tampoco hay mucha cizalladura del viento a medida que nos acercamos a la temporada de La Niña, que tiende implicar una menor cizalladura del viento, lo que significa que las tormentas se descompondrán menos. Tienen más espacio y tiempo para convertirse en tormentas más fuertes. Esto coincide en gran medida con lo que muchos de los otros programas han estado publicando en cuanto a cifras y cómo podría ser la temporada.
¿Cómo podría el cambio climático afectar la frecuencia de los huracanes en el Atlántico esta temporada?
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DANIEL GILFORD: Sabemos que se dan las condiciones para que haya muchas clases de tormentas, mucha actividad de huracanes; me refiero no solo a la cantidad de tormentas, sino también a la intensidad con la que estas tormentas pueden crecer. Las condiciones son muy favorables para una temporada fuerte. Y en parte se debe al cambio climático causado por el ser humano. Sabemos que durante aproximadamente los últimos 100 años hemos estado calentando la atmósfera con la emisión de gases de efecto invernadero. Esos gases suben a la atmósfera y atrapan el calor en el planeta, casi como cuando uno se cubre con una manta y atrapa el calor que rodea al cuerpo. Lo mismo ocurre con nuestro planeta. Y a medida que la temperatura del planeta aumenta, también lo hace la energía que estamos atrapando. Y, luego, esas tormentas, a medida que absorban esa energía y se desplacen por la cuenca oceánica, se harán más potentes. Y hay más oportunidades de que haya una que se desarrolle espontáneamente a partir de las temperaturas cálidas de la superficie del mar. Por lo tanto, aunque no sabemos la cantidad exacta de tormentas que tendremos, parece coincidir con muchas de las predicciones (entre ellas, la de NOAA) de que podríamos tener más tormentas. Y debo señalar que, en realidad, no importa si hay más tormentas o no, en lo que respecta a la ubicación de las personas. Lo que importa es si se ven afectadas o no por una tormenta específica. Basta una sola tormenta para devastar a una comunidad. Por eso, en lo que respecta a la frecuencia, todavía hay muchas preguntas sin respuesta científica sobre cuántas tormentas en particular podemos tener en un año determinado. Pero ciertamente sabemos que estas tormentas se están volviendo más intensas con el tiempo, a medida que el cambio climático causado por el ser humano calienta las temperaturas del planeta.
¿Cómo podría el cambio climático afectar la intensidad de los huracanes en 2024?
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DANIEL GILFORD: Los huracanes son casi como un motor térmico, similares al motor de un automóvil, ¿verdad? Al agregar combustible al motor del automóvil, este comienza a avanzar. Bueno, los huracanes se parecen mucho a eso. Empiezan a girar más rápido. La velocidad de rotación del viento aumenta cada vez más a medida que se agrega el “combustible”. Y del mismo modo que al conducir un automóvil hay un límite de velocidad en la carretera, los huracanes tienen un límite de velocidad basado en cuán elevadas sean las temperaturas que están por debajo de ellos. Si las temperaturas de la superficie del mar son bastante cálidas, pueden girar cada vez más rápido hasta un límite de velocidad más alto. Y lo que estamos viendo ahora mismo es que, en el océano Atlántico Norte, hay temperaturas muy cálidas en la superficie del mar y límites de velocidad altos para los huracanes. Por lo tanto, si empieza a formarse una tormenta, se topará con esas temperaturas cálidas en la superficie del mar y puede crecer muy rápidamente hasta convertirse en una tormenta muy potente. Preveo que, en promedio, habrá tormentas más poderosas que las que hemos visto en el pasado, solo a causa del calor y de lo leve que es la cizalladura del viento. Y pensamos que el cambio climático causado por el ser humano contribuye a ese fenómeno al aumentar la cantidad de “combustible” al que pueden tener acceso esas tormentas.
¿Cómo debe prepararse la población para la temporada de huracanes de este año?
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DANIEL GILFORD: Lo más importante que puede hacer alguien es informarse sobre cuál es su situación específica en el lugar donde vive, qué está haciendo su comunidad para prepararse para los huracanes. Algo que puede hacer es ir a https://www.ready.gov/hurricanes/ y ver la información que se proporciona allí según el lugar donde vive y sus intereses. Creo que lo otro que podemos hacer es hablar del tema. Cuando llegan los huracanes y afectan a la comunidad, todos empezamos a hablar sobre los huracanes y la mejor manera de prepararnos es prestando atención a los miembros de la familia, los amigos, los miembros de la comunidad, asegurándose de estar preparados y listos para protegerse de los peores efectos de los huracanes, ya sea la velocidad del viento o la marejada ciclónica (si viven cerca de la costa) o las inundaciones tierra adentro (si viven más lejos del mar) debido a las fuertes lluvias. Todos estos son los posibles efectos de las tormentas para los que deberíamos preparar a nuestras comunidades. Sin embargo, al mantener estas conversaciones sobre los huracanes, es importante pensar también en cómo contribuye el cambio climático a sus cambios. Actualmente, la atmósfera está más húmeda. Hay mucha más energía en estas tormentas, por lo que pueden volverse más fuertes. Y el clima contribuye a muchos de los cambios que vemos en estos huracanes. Esa también es una parte importante de la conversación. Animo a las personas a que, al hablar de estas tormentas, piensen en cómo las está afectando el clima y saquen el tema con las personas que les importan.
¿Desea añadir algo más?
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DANIEL GILFORD: No hay sorpresas en el panorama de esta temporada de huracanes. Sabemos que se avecina una temporada superior a la media, y es importante estar preparados y listos para afrontarla. También es importante mantener conversaciones sobre los cambios climáticos que están influyendo en estas tormentas y que podríamos ver en nuestras comunidades. Hablen con las personas que les importan: sus amigos, sus seres queridos, los miembros de su comunidad, las personas de la cafetería o su comunidad religiosa. Es muy importante que pensemos en la forma en que el clima influye en estas tormentas a medida que la temperatura de la superficie del mar en el Atlántico se calienta debido al cambio climático provocado por el ser humano, a medida que la cizalladura del viento disminuye en la temporada de La Niña. Todo esto contribuye a los cambios que estamos viendo en la temporada de huracanes y que anticipamos ver en los próximos meses. Por lo tanto, estén preparados, sigan hablando del tema y tengan en cuenta las repercusiones climáticas porque son muy potentes e importantes. Y seguirán cambiando el panorama durante muchos años más.