Dra. Judith Grant Long: La economía de los estadios y el desarrollo urbano
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Cada año se ponen en marcha o se analizan proyectos de construcción de estadios cubiertos o al aire libre a lo largo y a lo ancho de los EE. UU., propuestos para deportes de ligas profesionales mayores y menores, eventos universitarios y de aficionados y megaeventos, como los Juegos Olímpicos y el Mundial. Estos proyectos suscitan dudas sobre si la inversión pública que conllevan es provechosa para las ciudades anfitrionas.
El 26 de septiembre de 2024, SciLine entrevistó a la Dra. Judith Grant Long, profesora adjunta de Gestión Deportiva y Planificación Urbana de la Universidad de Michigan. Consulte la grabación y la transcripción de la entrevista a continuación o seleccione “Contenido” a la izquierda para pasar a preguntas específicas.
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Introducción
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JUDITH GRANT LONG: Me llamo Judith Grant Long. Soy profesora adjunta de Gestión Deportiva y Planificación Urbana en la Universidad de Michigan y en mis investigaciones analizo el punto de coincidencia entre las instalaciones deportivas y el desarrollo urbano.
Entrevista con SciLine
¿Qué nos puede decir sobre las tendencias a lo largo del tiempo en lo que respecta al costo de las instalaciones deportivas?
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JUDITH GRANT LONG: Bueno, no creo que sea una novedad para nadie que el costo de las instalaciones deportivas está aumentando. Las instalaciones son más grandes. Tienen más comodidades. Sin duda, la inflación ha sido un factor. Sin embargo, si nos fijamos en los últimos 50 años, podemos ver un repunte en el precio de los estadios, el estadio promedio, por ejemplo, costaba aproximadamente 250 millones de dólares en la década de 1970 y en la década de 2020 hablamos de más de mil millones de dólares, lo que representa un aumento bastante significativo en el costo total.
¿Cómo ha cambiado con el tiempo la fracción del costo de los estadios que recae sobre el público?
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JUDITH GRANT LONG: Normalmente, el sector público ha desempeñado un papel importante en la financiación de las instalaciones deportivas de las grandes ligas. Y una vez más, si analizáramos los últimos 50 años, veríamos que en la década de 1970 el sector público pagaba casi el 100 % de todas las instalaciones. Pagaba la totalidad de la factura, mientras que ahora, en la década de 2020, la contribución pública promedio en la construcción de nuevas instalaciones es de alrededor del 50 %. Sin embargo, lo que se debe tener en cuenta aquí es que, si bien el costo promedio asumido por el sector público ha bajado en términos de participación, ha subido en términos del valor en dólares. Mientras que un estadio de 250 millones de dólares de la década de 1970 se habría financiado totalmente (o en gran medida) con fondos públicos, en la década de 2020 tenemos estadios multimillonarios que se financian en un 50 % con fondos públicos, pero eso equivale a 500 millones. Por lo tanto, la cantidad de fondos públicos en términos del valor en dólares está aumentando, incluso si la fracción pública de los fondos está disminuyendo.
¿Cuáles son los beneficios económicos de los nuevos estadios cubiertos y al aire libre para las ciudades anfitrionas?
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JUDITH GRANT LONG: Al pensar en los beneficios que suponen las instalaciones deportivas de las grandes ligas para las ciudades anfitrionas, los economistas generalmente los clasifican en tres grupos. El primero se refiere a los beneficios económicos y aquí se tiene en cuenta que se generan puestos de trabajo o ingresos fiscales. La segunda categoría se refiere a los beneficios para el desarrollo urbano, un ámbito en el que me especializo y se trata de beneficios localizados, es decir, cambios en el uso del suelo, cambios en la cantidad de inversiones privadas en nuevas construcciones, cambios en los índices de terrenos vacíos, etc. que generalmente se aplican en una zona determinada de la ciudad que se espera regenerar de alguna manera. La tercera categoría son los beneficios sociales. Son intangibles, un poco abstractos. Uno de ellos es el orgullo cívico. Algo que los economistas llaman “cohesión social”, que es la capacidad de conversar con otros residentes sobre el resultado del partido, etc. Además de los beneficios externos que abarcarían la forma en que otras ciudades ven a la ciudad, que es de donde proviene el calificativo “ciudad de las grandes ligas” o “ciudad de talla mundial”, ese tipo de cosas.
¿Cuál es la relación entre esos beneficios públicos y los costos públicos?
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JUDITH GRANT LONG: El análisis de los costos y los beneficios es la cuestión central cuando se considera o sopesa la inversión pública en instalaciones deportivas de las grandes ligas. Y la gran mayoría de las investigaciones que realizamos, tanto yo como muchos colegas del ámbito de la economía y otras disciplinas, indica que los beneficios no se acercan, ni por asomo, al costo de la inversión pública, es decir que la mayor parte de las investigaciones indica que hay poco o, en algunos casos, ningún beneficio que aporte al costo del estadio. Por lo tanto, la mayoría de los economistas cree que son inversiones muy malas desde el punto de vista del sector público.
¿Cuáles son los efectos de los estadios cubiertos y al aire libre en el desarrollo urbano, incluido su uso como “centro” de los distritos deportivos y de entretenimiento?
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JUDITH GRANT LONG: En cuanto a los efectos en el desarrollo urbano, se trata de determinar los llamados “efectos localizados”. Desde un punto de vista positivo se trata de ver si el estadio crea un incentivo para una mayor inversión privada en forma de nuevas construcciones, si aumenta el valor de las propiedades y ese tipo de cosas. Y desde el punto de vista negativo, algunos efectos del desarrollo urbano son el ruido, el tráfico, el aumento de la delincuencia y esas cosas. Por lo tanto, a la hora de determinar los efectos del desarrollo urbano, se intenta reflejar los resultados negativos y positivos que derivan de las instalaciones deportivas. Según las investigaciones predominantes, los beneficios localizados pueden ser pocos. Por ejemplo, veremos cierto aumento en el valor de las propiedades, lo que indica que la presencia del estadio proporciona un servicio que la gente valora y que está dispuesta a pagar más por estar más cerca de él. Sin embargo, esos aumentos en el valor de las propiedades son bastante pequeños en comparación con la inversión pública total del estadio, y las investigaciones también indican que es muy difícil demostrar la relación causa y efecto, es decir, que la presencia del estadio deportivo es lo que impulsa el aumento del valor de las propiedades y no otras condiciones locales.
¿Qué sucede con las instalaciones deportivas después de eventos aislados como los Juegos Olímpicos y el Mundial?
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JUDITH GRANT LONG: Bueno, me complace informar que hay buenas noticias en este ámbito. Tradicionalmente, con los Juegos Olímpicos, el Mundial de la FIFA y otros eventos importantes en los que se construían instalaciones a medida o específicamente para esos eventos, no ha habido buenos antecedentes en cuanto al uso de esas instalaciones después de los eventos. Todos hemos visto fotos de lugares vacíos, a veces vandalizados. Pero la situación está mejorando. En particular, el COI y la FIFA han empezado a cambiar de estrategia y a optar por ciudades anfitrionas que están haciendo un mejor uso de instalaciones existentes. De los Juegos Olímpicos de 2028 en Los Ángeles tenemos un índice muy alto de uso de instalaciones existentes. Y para el Mundial de la FIFA de 2026, por supuesto, se implementó la estrategia de tener varios anfitriones para aprovechar las instalaciones existentes en varias ciudades anfitrionas. Estrategias muy, muy diferentes. Y estamos empezando a ver resultados diferentes.
¿Cuáles son los mejores y los peores tipos de inversión en instalaciones deportivas desde la perspectiva de la ciudad anfitriona?
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JUDITH GRANT LONG: Bueno, creo que el mejor tipo de inversión en una sede deportiva de las Grandes Ligas, desde la perspectiva del sector público, es una inversión mínima. En general, es conveniente invertir cantidades muy, muy bajas de fondos públicos. Y, repito, eso es a la luz de investigaciones muy extensas que se llevan a cabo desde hace más de 30 años las cuales indican que no hay muchos beneficios económicos que provengan directamente de la presencia de la sede deportiva. Por lo tanto, lo más provechoso es que no invertir muchos fondos públicos. Por el contrario, lo menos provechoso, por supuesto, es invertir muchos fondos públicos, pero la fuente de esos fondos públicos también es importante. Si la financiación del estadio proviene de impuestos regresivos, como los impuestos sobre el alcohol o el tabaco, o si proviene de impuestos turísticos, esto podría reducir el entusiasmo por la actividad turística en la economía, o incluso los impuestos sobre las ventas, que también son regresivos. Esas fuentes de fondos pueden ser un problema a la hora de determinar qué tan bien está estructurada la inversión.
¿Qué tendencias observa en relación con la financiación de los proyectos de construcción de estadios?
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JUDITH GRANT LONG: Creo que una de ellas, la tendencia más interesante que existe en este momento con respecto a la construcción de sedes deportivas de las grandes ligas, tiene que ver con la creciente privatización, es decir con que recientemente los equipos deportivos con contribuciones de capital privado pueden cubrir una mayor proporción del costo de la construcción de sus estadios. Cuando hablo de la creciente privatización, me refiero a que los equipos y algunos de sus socios privados están invirtiendo más dinero en la construcción de los estadios y, como resultado, vemos que la fracción pública de los fondos, en promedio, disminuye porque las contribuciones de los equipos aumentan. Esto se explica en gran medida debido al aumento de los ingresos de los equipos de las grandes ligas, particularmente gracias a los derechos de retransmisión y como en la NFL, a las licencias de asientos personales y otras fuentes de ingresos importantes, como apuestas digitales, en línea, etc. A medida que se produce esta privatización, una de las cosas a las que estoy atenta es a ver si están apareciendo subsidios públicos en proyectos de desarrollo auxiliares. Es decir que, en lugar de recibir inversiones públicas para el estadio, los equipos busquen inversiones públicas para desarrollos de uso mixto o para el distrito deportivo y de entretenimiento que se encuentra alrededor del estadio. Y si no prestamos atención a la inversión pública en esos proyectos, pasamos por alto una pieza del rompecabezas.