Inminente recorte de fondos y nuevas restricciones del programa SNAP: una historia para cada comunidad
Por Eva Lorenz
Los expertos pueden ayudar a los periodistas a entender el impacto en la economía y la salud
El dinero que el gobierno federal destina mensualmente a ayudas para más de 22 millones de hogares que se encuentran cerca del umbral de pobreza o por debajo de este no se recibió el 1 de noviembre, según las directrices del gobierno publicadas el 24 de octubre. Esta es una historia con amplias repercusiones que llega a todos los noticieros locales del país esta semana.
En este momento, los científicos sociales que han estudiado los efectos en la economía y la salud del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP, por sus siglas en inglés) y de los programas más amplios de la red de seguridad social pueden ofrecer evidencia y experiencia para ayudar a los periodistas a brindar un contexto relevante y desmentir información errónea y desinformación al respecto.
Además de esta descripción general, los periodistas pueden consultar la entrevista de SciLine con un experto en acceso a los alimentos y utilizar nuestro servicio de búsqueda de expertos para obtener ayuda sobre una historia específica.
Según un memorando del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) publicado por Axios el 24 de octubre, no hay fondos disponibles para cubrir los pagos mensuales del programa SNAP programados para el 1 de noviembre debido al actual cese de operaciones del gobierno federal, y la administración Trump ha optado por no utilizar fondos de contingencia para cubrirlos.
Varios estados han indicado que intervendrán para compensar la diferencia de manera que las familias puedan pagar los alimentos el mes que viene, pero, a menos que la política federal cambie, esos fondos no se reembolsarán, lo que generará posibles problemas presupuestarios a nivel estatal.
Más allá del impacto a corto plazo del recorte en los fondos del programa SNAP debido al cese de operaciones del gobierno, se están implementando una serie de cambios a largo plazo en el programa SNAP en el marco del Proyecto de Ley de Reconciliación Presupuestaria de 2025 que podrían tener implicaciones de mayor alcance para algunas de las personas más vulnerables en comunidades de todo el país.
El amplio Proyecto de Ley de Reconciliación Presupuestaria, denominado “The One Big Beautiful Bill Act” (“gran y hermoso proyecto de ley”), eliminará aproximadamente 187 mil millones de dólares en gastos federales del programa SNAP hasta 2034 al introducir numerosas restricciones sobre quién puede recibir fondos.
Datos localizados disponibles sobre el impacto del recorte del programa SNAP
El programa SNAP brinda asistencia económica a familias de bajos ingresos para comprar alimentos, pero también estimula las economías locales. “Los dólares del programa SNAP son una gran ayuda para la economía local”, afirmó Meredith Niles, profesora de Nutrición y Ciencias de la Alimentación de la Universidad de Vermont. “Se utilizan en los mercados locales, tiendas de barrio, Walmart, y establecimientos similares que crean empleo”.
Los cambios en el programa SNAP variarán en todo el país, ya que algunos estados tendrán más posibilidades de asumir la financiación del programa. Las hojas informativas del Centro de Prioridades Presupuestarias y Normativas (CBPP, por sus siglas en inglés) ofrecen información sobre cuánto beneficia un solo dólar del programa SNAP a la economía de su estado.
Los dólares del programa SNAP se asignan a las familias con los presupuestos familiares más ajustados. “Cuanto más por debajo del umbral de la pobreza estén sus ingresos, más dinero recibirá”, explicó Heather Eicher-Miller, profesora de Ciencias de la Nutrición en la Universidad de Purdue y directora de la Red de Recursos Alimentarios de Emergencia de Indiana. “Pero, aun así, no es mucho”.
En el año fiscal 2024, un promedio de 41.7 millones de personas, o el 12.3 % de los estadounidenses, utilizaron los servicios del programa SNAP cada mes en todo el país según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos.
KFF proporciona datos de cada uno de los estados sobre el promedio mensual de beneficios del programa SNAP por persona y otros datos que puede ver aquí.
También se encuentran disponibles investigaciones científicas para respaldar los informes sobre otros dos posibles efectos importantes del recorte de los fondos del programa SNAP:
- Algunos grupos de personas se verán más afectados que otros por estos cambios. Según un estudio, a las familias de raza negra o mezclas raciales les afecta de manera desproporcionada la inseguridad alimentaria, o el acceso inadecuado a los alimentos.
- La reducción del acceso a los beneficios del programa SNAP puede tener un impacto profundo en la salud de las familias. Según el Centro de Prioridades Presupuestarias y Normativas, el programa SNAP reduce las desigualdades en nutrición y salud, y está vinculado a mejores resultados para la salud, menores costos en la atención médica y un mayor acceso a los alimentos para los beneficiarios. Según otro estudio, los beneficiarios del programa SNAP reportaron menos días de enfermedad, menos visitas al médico y más chequeos regularesque los que no usaron los beneficios de este programa.
Comprender las nuevas restricciones en los fondos del programa SNAP
En un momento en el que el recorte a los fondos del programa SNAP durante el cese de operaciones del gobierno centra la atención en el programa, los periodistas deben entender algunos cambios y reducciones importantes en la financiación permanente del programa que tendrán implicaciones locales mucho después de que se resuelva el cese.
Algunos cambios en el programa SNAP derivados de la ley “One Big Beautiful Bill” de la reconciliación presupuestaria de este año ya están en vigor, lo que impide que algunos hogares califiquen para el programa SNAP y reduce los beneficios de otros.
Requisitos laborales: para acceder a los beneficios del programa SNAP, anteriormente los adultos sin discapacidades y sin dependientes tenían que cumplir requisitos laborales específicos hasta los 54 años. Esos requisitos ahora se extienden hasta los 64 años. Además, ahora los hogares solo están exentos de los requisitos laborales adicionales si sus hijos son menores de 14 años.
El requisito general de trabajo para las personas de 16 a 59 años incluye registrarse para trabajar, participar en programas de empleo y capacitación de SNAP y mantener al menos 30 horas de trabajo a la semana, con algunas excepciones. Los requisitos laborales adicionales, como trabajar y/o participar en un programa de capacitación laboral durante un total de 80 horas al mes, para adultos sin discapacidades y sin dependientes, anteriormente solo eran para personas de 18 a 54 años.
Los hogares con hijos a cargo estaban exentos de los requisitos laborales adicionales. La edad máxima de un dependiente calificado se redujo de 17 a 13 años, por lo que, por ejemplo, un hogar con un niño de 14 años ya no está exento.
Según un informe del Instituto de Normativas Económicas, los requisitos laborales no lograron aumentar el empleo en el pasado. Consulte los gráficos de la Oficina Federal de Estadísticas Laborales de los Estados Unidos para ver las tasas de desempleo estatales, que se actualizan por temporadas.
Según los datos del censo de 2015, el 55 % de los participantes adultos no discapacitados del programa SNAP trabajaron durante un mes promedio en 2015. El Centro de Prioridades Presupuestarias y Normativas brinda más información sobre las tasas de empleo.
Costos de vivienda y servicios públicos: ciertos costos de vivienda y servicios públicos ya no se pueden incluir en los cálculos de los beneficios del programa SNAP.
Anteriormente, ciertos costos de servicios públicos se restaban de los ingresos de las familias para determinar los beneficios del programa SNAP, lo que ayudaba a más familias en general a calificar para el programa y proporcionaba beneficios adicionales a las familias que vivían en lugares con costos de vivienda y servicios públicos especialmente altos. Las familias que utilizan el Programa de Asistencia de Energía para Hogares de Bajos Ingresos (LIHEAP, por sus siglas en inglés) u otros programas de asistencia energética podían deducir una asignación fija, pero este ya no es el caso. La elegibilidad para el LIHEAP varía según el estado. La Coalición Nacional de Asequibilidad de Energía y Servicios Públicos ha actualizado las hojas informativas del programa LIHEAP para cada estado.
Del mismo modo, las facturas de Internet ya no se pueden incluir en los cálculos de los beneficios del programa SNAP. Las familias que solicitan los beneficios del programa SNAP pueden optar por no tener acceso a Internet. Las desigualdades en el acceso a Internet pueden afectar el rendimiento académico, ya que un estudio mostró que los estudiantes de las zonas rurales que tienen menos o ningún acceso a Internet en casa obtienen peores resultados en la escuela.
Estado migratorio: algunas personas no ciudadanas ya no califican para recibir los beneficios del programa SNAP.
Las personas indocumentadas nunca han sido elegibles para el programa SNAP. Las personas no ciudadanas, incluidos los refugiados, las personas a las que se les ha otorgado asilo en los EE. UU. y ciertas víctimas de trata y violencia que reunían los requisitos para recibir los beneficios del programa, ya no son elegibles. La Oficina de Presupuesto del Congreso estima que, en promedio, 90,000 personas pierden el acceso a los beneficios.
Programa educativo: la sección de educación del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria, conocido como SNAP-Ed, ya no existe.
El SNAP-Ed fue un proyecto de salud pública basado en la evidencia y destinado a promover la elección de alimentos saludables y la actividad física. “El programa educativo brinda educación directa a las personas a través de un plan de estudios que enseña las pautas dietéticas y cómo obtener la mayor cantidad de nutrición por el dinero que se gasta en alimentos de una manera práctica”, señaló Eicher-Miller. Indirectamente, el SNAP-Ed “promueve el acceso saludable a los alimentos y más oportunidades para realizar actividades físicas y promover la salud”. El programa educativo dejó de ser financiado y fue eliminado a fines de septiembre de 2025.
El impacto del programa SNAP-Ed no siempre se cuantifica en cada estado, pero la investigación de otro estado puede ser relevante para su historia. La investigación de Eicher-Miller, por ejemplo, mostró que el programa SNAP-Ed fue eficaz para reducir la inseguridad alimentaria de las familias de Indiana.
Precios de los alimentos: además de varias disposiciones adicionales que se espera reduzcan la financiación general a largo plazo del programa SNAP, a partir del 1 de octubre de 2027, el USDA ya no modificará los cálculos del punto de referencia del Plan de Alimentos Económicos (TFP, por sus siglas en inglés) cada cinco años en función del precio de los alimentos, sino que basará los ajustes únicamente en la inflación.
El TFP es un indicador de la cantidad mínima de dinero necesaria para comprar un régimen alimentario nutricionalmente equilibrado. El USDA lo calcula y lo usa para determinar la cantidad de dinero que se entrega a las familias a través del programa SNAP cada mes. Por lo general, el TFP se ajusta cada año para tener en cuenta la inflación y se vuelve a calcular cada cinco años para tener en cuenta los precios de los alimentos, los ingredientes, los patrones de alimentación y las pautas alimentarias. Las investigaciones indican que el último aumento del TFP, que se produjo en 2021, evitó que las brechas en la inseguridad alimentaria y los resultados de salud relacionados con la inflación empeoraran durante la pandemia de COVID-19. El incremento del 20 % en el TFP a partir de 2021 aumentó los beneficios del programa SNAP entre 12 y 16 dólares por persona al mes. Al no haber cambios en el TFP, los beneficios del programa SNAP no aumentarán para satisfacer las necesidades nutricionales y económicas de los beneficiarios. Cuando los alimentos básicos suban de precio debido a algún motivo distinto a la inflación, como la gripe aviar que afecta al costo de los huevos o a otros problemas de la cadena de suministro, el TFP no tendrá en cuenta estos cambios.
Más gastos estatales: a partir del 1 de octubre de 2026, el gobierno federal transferirá una mayor parte del costo de los fondos administrativos a los gobiernos estatales.
El USDA dividía los costos administrativos en partes iguales con los gobiernos estatales. Una vez que esta disposición entre en vigor, el USDA solo pagará el 25 % de esos costos, dejando el 75 % a los estados. Los estados deberán cubrir este margen o reducir sus presupuestos para el programa SNAP, y los estados con niveles de ingresos promedio más bajos o tasas de pobreza altas podrían tener más dificultades para hacerlo.
Tasas de error: el gobierno federal establecerá requisitos estatales de fondos de contrapartida para los programas SNAP a partir del de octubre de 2027 (con algunas excepciones).
El requisito estatal de fondos de contrapartida se basa en la tasa de error de pago del estado o en el porcentaje de fondos que se destina al programa SNAP debido a errores administrativos. Si la tasa de error de un estado supera un determinado umbral, el estado tendrá que contribuir una cantidad determinada al costo de los beneficios del programa SNAP. Por ejemplo, los estados con tasas de error del 10 % o más deben pagar el 15 % de los costos de los beneficios. El Centro de Prioridades Presupuestarias y Normativas explica los posibles efectos de la transferencia de costos del programa SNAP a los estados mediante datos localizables.
Algunos estados tendrán más tiempo para reducir sus tasas de error. Si un estado tiene una tasa de error superior al 13.33 % en 2025 o 2026, la implementación de este ajuste estatal no entrará en vigor hasta 2029 o 2040, respectivamente. En 2024, la tasa de error promedio en EE. UU. fue del 10.93 %, oscilando entre el 3.28 % en Dakota del Sur y el 24.66 % en Alaska. Encuentre la tasa de error de 2024 de su estado, según el USDA.
Eva Lorenz es una escritora científica que vive en Austin, Texas. Su trabajo se centra en las intersecciones de la salud y la cultura, y se puede leer en Texas Monthly.