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Antes, durante y después de un incendio forestal: utilice la investigación científica para profundizar la cobertura periodística

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Por Kate B. Maxwell

La cobertura periodística sobre incendios forestales abarca mucho más que las noticias de último minuto, y los puntos clave recopilados a lo largo de décadas de investigación pueden servir de guía para sus reportajes. Los científicos han creado herramientas para pronosticar la vulnerabilidad y el riesgo de incendios forestales, han estudiado distintos métodos para controlar los incendios forestales, han hecho un seguimiento de los desmesurados efectos en grupos específicos y han documentado los efectos a largo plazo en la salud. El acceso a este tipo de investigación y experiencia empíricas representa una verdadera fuente de nuevas ideas para historias y una herramienta para mejorar la precisión, los matices y el impacto de la cobertura.

Los incendios forestales están aumentando en escala e intensidad, y están afectando a áreas cada vez más pobladas. En las últimas décadas, los incendios forestales considerados catastróficos han aumentado debido a una combinación de antiguas políticas de extinción de incendios que produjeron un aumento del material combustible, al aumento en la cantidad de personas que viven en áreas subdesarrolladas de alto riesgo conocidas como la “interfaz urbano-forestal” y los efectos del cambio climático.

“La crisis no se debe a que existan incendios forestales en el entorno. El problema es que se intersecan cada vez más con áreas pobladas”, señaló Daniel Swain, climatólogo del Departamento de Agricultura y Recursos Naturales de la Universidad de California.

Para mitigar los riesgos futuros, las comunidades de áreas propensas a incendios están implementando estrategias basadas en investigaciones y lideradas a nivel local para estar mejor “adaptadas al fuego” y desarrollar mayor resiliencia. Están implementando modificaciones en las normas para edificación y uso de suelo, mejoras en los planes de preparación y respuesta ante emergencias, así como nuevos métodos de gestión de incendios, como las quemas controladas.

Para todo tipo de coberturas relacionadas con los incendios forestales, el Servicio de búsqueda de expertos de SciLine puede poner en contacto a los periodistas con investigadores de incendios forestales relevantes en una variedad de campos. Las universidades locales, el Servicio Forestal de los Estados Unidos y el Joint Fire Science Program (Programa Conjunto de Ciencias del Fuego), los centros de investigación, como el Natural Hazards Center (Centro de Peligros Naturales), y los organismos de salud pública del gobierno local emplean a investigadores con amplia experiencia en temas relacionados con los incendios forestales.

¿Quiénes se ven más afectados por los incendios forestales?

Cuando se produce un incendio forestal, los riesgos y las posibles repercusiones son complejos y varían mucho, por lo que los datos pueden servir de base para sus coberturas periodísticas. Para cualquier comunidad, los riesgos y las posibles repercusiones vienen determinados parcialmente por la ubicación y las características ecológicas, climáticas y topográficas, pero la vulnerabilidad de una comunidad específica también depende de factores socioeconómicos, como la planificación y la respuesta adecuadas ante las emergencias. El Wildfire Risk to Communities (Riesgo de Incendios Forestales para las Comunidades), un proyecto del Servicio Forestal de los Estados Unidos, cuenta con una herramienta para detectar los riesgos para los hogares y las poblaciones vulnerables de su zona. La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias ofrece una herramienta de análisis y planificación de la resiliencia llamada Resilience Analysis and Planning Tool que muestra datos a nivel del condado sobre la población, la infraestructura y los peligros para la preparación general ante desastres.

Según la Dra. Kimiko Barrett, investigadora principal de Alliance for Wildfire Resilience (Alianza para la Resiliencia ante Incendios Forestales), dedicada a promover cambios en las políticas para reducir los daños causados por los incendios forestales, las personas más vulnerables a los impactos de los incendios forestales, al igual que con otros desastres, son aquellas que han tenido que enfrentar barreras históricas o institucionales para obtener información y recursos.

La investigación en ciencias sociales puede arrojar luces sobre estas disparidades: para las personas, factores como la edad, la movilidad, la raza, el nivel de ingresos, las barreras lingüísticas, la vivienda, la bancarización y los seguros contribuyen a los riesgos y repercusiones de los incendios forestales.

Tomemos como ejemplo las condiciones de vivienda: las personas que viven en viviendas colectivas, las comunidades de casas rodantes, las personas que alquilan, las personas encarceladas o las personas sin hogar probablemente tengan menos capacidad para mitigar los riesgos en torno a su lugar de residencia que los propietarios de viviendas aseguradas. O consideremos el nivel de ingresos: los estudios sobre incendios forestales en el oeste de los Estados Unidos indican que las comunidades más ricas suelen tener más recursos para prepararse ante emergencias.

Durante una evacuación por incendio forestal, a menudo, en los planes de respuesta no se tienen en cuenta las necesidades de las poblaciones vulnerables, lo que aumenta tanto los riesgos como los impactos. Es posible que las personas que no hablan inglés no tengan acceso fácil a información sobre las advertencias de preparación o evacuación. Del mismo modo, según señala Barrett, los jóvenes, los ancianos, las personas discapacitadas y las personas que carecen de transporte suelen correr un mayor riesgo, ya que pueden necesitar ayuda adicional para evacuar.

La disparidad también puede verse en las repercusiones de la fase de recuperación y reconstrucción después de un incendio forestal. Este es un proceso que puede llevar años y puede perpetuar las desigualdades socioeconómicas existentes. Algunos grupos enfrentan mayores desafíos para la recuperación, como limitaciones para recibir fondos para la recuperación, dificultades para sortear regulaciones complejas o el aumento vertiginoso de los costos de los seguros.

Un estudio realizado tras el incendio Marshall de Colorado reveló que, varios años después del acontecimiento, las personas, entre ellas, los adultos mayores, las personas infraaseguradas y las personas de bajos ingresos, tuvieron que enfrentar mayores desafíos para recuperarse.

Los periodistas podrían investigar qué tipos de apoyos y obstáculos existen en las distintas comunidades locales y si las comunidades vulnerables están incluidas en la planificación ante emergencias y los programas de recuperación. Considere la posibilidad de hablar con sociólogos, historiadores, politólogos, economistas, investigadores de desastres o expertos en recuperación.

¿Cuáles son las repercusiones de los incendios forestales en la salud?

Las repercusiones en la salud del humo de los incendios forestales aumentan con la exposición, y los peligros generados por las emisiones de los incendios forestales pueden extenderse miles de kilómetros y afectar a millones de personas. Entre las personas vulnerables se encuentran aquellas con afecciones respiratorias o cardíacas, los menores, los adultos mayores y las mujeres embarazadas, si bien no existen niveles seguros de exposición.

“Es particularmente perjudicial para ciertas poblaciones, pero lo cierto es que es perjudicial para todas”, explicó Colleen Hagerty, periodista especializada en desastres y escritora especializada en preparación ante emergencias de Wirecutter.

Los datos sobre los peligros de los incendios forestales y el humo se pueden consultar mediante el sistema de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica y el Mapa de Incendios y Humo interactivo de AirNow de la Agencia de Protección Ambiental. Algunas agencias locales y estatales, así como algunas empresas privadas, emiten pronósticos y advertencias sobre la calidad del aire. El índice de calidad del aire (air quality index, o AQI) mide las partículas finas de 2.5 micras o menos (PM 2.5), que tienen efectos en la salud bien documentados. Las partículas más grandes, de hasta 10 micras, también conllevan riesgos, pero tienden a permanecer en el aire durante períodos más cortos.

La composición del humo de los incendios forestales varía según las características del fuego y los materiales combustibles. El humo de los incendios urbanos tiene más contaminantes nocivos que el de los incendios forestales. El humo de los incendios forestales puede transportar partículas peligrosas, productos químicos tóxicos y contaminantes, y se estima que las emisiones son 10 veces más dañinas que la contaminación del aire causada por la quema de combustibles fósiles. La exposición al humo está asociada a efectos en la salud, como daño respiratorio, riesgo de desenlaces adversos en el parto, efectos en el sistema inmunitario y muerte prematura. La mejora de la vigilancia, el uso de máscaras y la filtración del aire pueden mitigar algunas de las posibles repercusiones en la salud.

Los incendios forestales afectan la salud no solo a través del humo. Los incendios pueden provocar cortes en los servicios públicos, daños en la infraestructura y erosión. Con frecuencia, los sistemas de agua y el suelo se contaminan con productos químicos y metales pesados, lo que puede provocar más riesgos para la salud de los trabajadores que se desempeñan en tareas de recuperación y para las personas que retornan después de un incendio. Estos eventos provocan un aumento de las muertes asociadas a los incendios y presentan desafíos a largo plazo durante la fase de recuperación y reconstrucción.

En particular, los bomberos no solo corren el riesgo de lesionarse o morir durante una respuesta, sino que también se enfrentan a un mayor riesgo de padecer otros problemas de salud, como problemas respiratorios y cardíacos, problemas de salud mental, exposición a sustancias químicas nocivas y cáncer.

Al igual que otras emergencias, los incendios forestales causan un importante estrés psicológico y emocional, lo que provoca problemas de salud mental y trastornos por estrés postraumático debido a la evacuación, la pérdida de vidas, los daños a la propiedad, la pérdida de la fuente laboral y los desafíos permanentes de la reconstrucción o la reubicación. Según un estudio en el que se investigó la temporada de incendios de 2020 en California, la exposición al humo de los incendios forestales se asoció a un aumento en las consultas de emergencia de salud mental, además de a efectos en la salud física de los residentes. Algunos departamentos de salud estatales ofrecen recomendaciones y recursos para estas situaciones, como asesoría en caso de crisis después de un incendio.

 

La cobertura periodística sobre salud e incendios forestales podría incluir investigar los cambios en las consultas a las unidades de urgencias, el acceso y el uso de servicios de salud mental para los evacuados, la existencia de ayuda de emergencia para las comunidades discapacitadas, la existencia de protecciones de salud adecuadas durante las tareas de limpieza y reconstrucción, y la prevalencia de los problemas de salud asociados a los incendios forestales entre los trabajadores de los servicios de emergencia. Según las investigaciones, se prevé que las repercusiones en la salud de los incendios forestales aumenten a medida que se incremente la frecuencia e intensidad de los incendios forestales a causa del cambio climático.

Al buscar fuentes para reportajes sobre incendios forestales y la salud, los periodistas pueden recurrir a expertos en salud pública, investigadores especialistas en la calidad del agua y el aire, médicos de urgencias y profesionales de la salud mental. También hay más información disponible en las entrevistas de SciLine con expertos, en temas como calidad del aire exterior y humo de los incendios forestales e incendios forestales y salud de los menores.

¿Cómo son los procesos de preparación, respuesta y recuperación de las agencias oficiales en el caso de los incendios forestales?

La previsión de incendios forestales y la preparación para estos comienza incluso antes de que se inicie un incendio forestal. La preparación para incendios forestales comienza a nivel local con el plan de desarrollo comunitario y la planificación ante emergencias, que incluye evacuaciones y alertas. Las agencias involucradas suelen tener personal y recursos limitados, particularmente en las zonas rurales.

El Servicio Meteorológico Nacional emite pronósticos y alertas sobre condiciones climáticas que aumentan el riesgo de incendios forestales, las que pueden incluir temperaturas altas, vientos fuertes, sequías, humedad baja y tormentas secas. El Centro Nacional Interagencial de Bomberos proporciona datos recopilados sobre incendios pasados y actuales a nivel nacional, y el portal de datos sobre incendios forestales de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica, llamado Wildland Fire Data Portal hace un seguimiento de la actividad actual de los incendios.

La mayoría de los incendios forestales en EE. UU. son causados por actividades humanas. La jurisdicción en la que comienza un incendio forestal y la extensión a la que se propaga determinan qué agencias deben dirigir los trabajos de extinción del incendio e informar sobre el estado del incendio. Los administradores de los organismos de emergencias locales y estatales suelen coordinar los trabajos de preparación y respuesta ante emergencias, mientras que la extinción de los incendios es gestionada por un equipo de mando de incidentes y una agencia rectora. Los incendios forestales que comienzan en terrenos públicos son gestionados por agencias federales, como el Servicio Forestal de los Estados Unidos y el recién creado Servicio de Incendios Forestales del Departamento del Interior de los Estados Unidos. Según la magnitud del incendio, otras agencias locales, estatales o federales pueden colaborar en la respuesta, incluso mediante acuerdos de ayuda mutua.

La capacidad de preparación y extinción de incendios forestales varía mucho de un lugar a otro, y la dotación de personal puede variar desde voluntarios locales hasta departamentos de bomberos urbanos y agencias estatales o federales con equipos de extinción de incendios forestales. Algunas jurisdicciones, como California, emplean a personas encarceladas como bomberos forestales. Según las investigaciones, a medida que aumenta el riesgo de un incendio forestal, las agencias de respuesta enfrentan desafíos para encontrar los recursos adecuados para las necesidades de preparación y extinción de incendios, y también aumenta el costo de la recuperación.

Los avances tecnológicos, como el uso de imágenes satelitales, sensores remotos, redes de cámaras y drones para mejorar la detección de nuevos incendios y hacer un seguimiento a la propagación de los incendios, están cambiando la forma de responder ante los incendios forestales. Algunas áreas también han implementado mejoras de infraestructura y equipos, como líneas eléctricas subterráneas.

La recuperación tras los incendios forestales es un proceso largo que involucra a agencias locales, estatales y federales mediante recursos de recuperación y subvenciones directas e indirectas, como los fondos de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias. Las fases de recuperación comprenden la evaluación de los daños, el retiro de escombros y la remediación del entorno, la reparación de la infraestructura y la reconstrucción, lo que puede llevar décadas. Los incendios forestales también pueden erosionar el suelo, lo que puede aumentar el riesgo de deslizamientos de tierra e inundaciones durante los períodos de recuperación.

Los temas de cobertura periodística incluyen si las autoridades planean abordar los riesgos de los incendios forestales, qué capacidad de personal y recursos están disponibles para responder ante un incendio, cómo se gestionaron los mensajes de emergencia y los albergues, y cómo se destinaron los fondos a los trabajos de recuperación.

Los investigadores especializados en preparación, gestión y comunicación para emergencias pueden aportar información sobre qué estrategias son eficaces o ineficaces. Es posible que estos puedan ofrecer una perspectiva empírica sobre la preparación y la respuesta a los incendios forestales a nivel local para complementar la información de las autoridades locales, los bomberos y los organismos de ayuda. En esta sesión informativa de SciLine, los investigadores que estudian la gestión en situaciones de emergencias respondieron preguntas relacionadas con cómo evaluar los planes de emergencia y qué hace que las advertencias sobre emergencias sean eficaces.

¿De qué manera el cambio climático impulsa los cambios en la frecuencia e intensidad de los incendios forestales?

El cambio climático, si bien varía según la región y el ecosistema, ha tenido un efecto claro en los incendios forestales de las últimas décadas y es clave para contextualizar los incendios en las coberturas periodísticas. Los cambios en el clima, que generan temperaturas más altas, condiciones atmosféricas más secas y sequías más frecuentes, han provocado un aumento del riesgo de incendios, lo que prolonga la temporada de incendios y genera la posibilidad de que se produzcan condiciones climáticas favorables para los incendios en nuevas regiones, especialmente en el oeste de los EE. UU. Estos riesgos atribuibles al clima se ven agravados por las antiguas estrategias de gestión de incendios y por el hecho de que más personas residen en lugares donde es posible que ocurra un incendio, lo que redunda en un mayor impacto en general.

Al cubrir noticias sobre incendios forestales, los periodistas pueden investigar para saber si un área o comunidad en particular corre un mayor riesgo de incendios forestales debido al cambio climático, cómo el cambio climático podría contribuir a la magnitud de un incendio y si los planes de emergencia y respuesta locales tienen en cuenta las posibles repercusiones del cambio climático.

Según Swain, más que la frecuencia general de los incendios, aunque los datos de intensidad se limitan a las últimas décadas, los indicadores más fiables de cómo el cambio climático está afectando el comportamiento de los incendios forestales son la mayor temperatura de los incendios, la mayor rapidez de las tasas de propagación, la mayor intensidad y la mayor extensión de las áreas quemadas.

El cambio climático ha provocado un empeoramiento de las condiciones de sequía, lo que ha aumentado el riesgo de posibles incendios. Swain señaló, además, que en las áreas más secas con más material inflamable, el riesgo de que se generen incendios puede ser mayor, aunque lo más importante es que los incendios son más intensos. “Cuanto mayor temperatura tenga el incendio, mayor es la probabilidad de que se mueva rápidamente, que consuma la vegetación por completo y, luego, que produzca sus propias condiciones de viento y tormenta”, incluido el fenómeno de las nubes de fuego, conocido como “pirocúmulos”. La escala, la velocidad de propagación y la intensidad de un incendio pueden obstaculizar los trabajos de respuesta.

La intensidad, la gravedad y la velocidad de propagación de los incendios forestales también pueden aumentar con los altos niveles de material inflamable de las antiguas estrategias de extinción de incendios, y pueden volverse catastróficos si los incendios llegan a las comunidades. Una vez que los edificios se incendian, estas estructuras pueden convertirse en una fuente primaria de combustible, lo que provoca un aumento del humo tóxico y la propagación del incendio: “Eso extiende el incendio de un material combustible a otro o de una estructura a otra, y va quemando la comunidad”, lo que podría convertirse en una “conflagración urbana”, explicó Barrett. Como consecuencia, pueden generarse más incendios puntuales a lo largo de millas.

“En un clima cada vez más cálido, vemos un aumento en la gravedad de los incendios y en las pérdidas causadas por estos” en áreas donde hay incendios frecuentes, señaló Swain, “pero también estamos presenciando la aparición de incendios en lugares donde eran menos frecuentes”. Debido a que los incendios forestales se producen cada vez más en épocas del año o en lugares que antes se consideraban de menor riesgo, los datos históricos o la frecuencia de los incendios forestales no son suficientes para comprender los riesgos actuales y las posibles repercusiones de los incendios forestales. Estas comunidades suelen estar menos preparadas ante el riesgo de incendios forestales y tienen menos capacidad de respuesta ante emergencias, por lo que tienen más probabilidades de sufrir repercusiones y daños si se produce un incendio.

En la cobertura periodística de incendios forestales se puede investigar cómo el cambio climático ha provocado un aumento de los riesgos en áreas particulares. Los investigadores pueden explicar la mayor probabilidad de que se produzcan incendios y cómo factores como la sequía interactúan con las estrategias históricas de extinción de incendios y el desarrollo de las comunidades. Los periodistas también pueden incluir de qué manera el cambio climático contribuyó a la escala, la propagación y el impacto de los incendios. Por ejemplo, las investigaciones indican que, entre marzo de 2024 y febrero de 2025, el área quemada en el sur de California fue 25 veces mayor debido al cambio climático.

Las investigaciones también han demostrado que los incendios forestales son fuentes importantes de emisiones de carbono y que estas emisiones han aumentado con el cambio climático.

Entre las posibles fuentes científicas sobre las aristas climáticas se encuentran los climatólogos, los ecologistas y los investigadores forestales. Los especialistas en extensión cooperativa suelen participar en las actividades de gestión de la vegetación y de recuperación tras los incendios forestales y pueden ofrecer detalles sobre cómo los incendios forestales afectan al medio ambiente local. SciLine organizó una sesión informativa sobre el papel del cambio climático en los incendios forestales, entrevistó a una investigadora especialista en sequía invernal e incendios forestales y publicó un documento informativo sobre cómo el cambio climático ha contribuido a los incendios forestales.

¿Cómo influyen las políticas de uso de suelo y de gestión de incendios en los riesgos de incendios forestales?

Según Lenya Quinn-Davidson, asesora de seguridad contra incendios y directora de la Red de Incendios de la División de Agricultura y Recursos Naturales de la Universidad de California, es fundamental conocer la historia de la ecología y la gestión de incendios de un área y ecosistema en particular para entender el “historial de incendios” de un lugar específico. Diferentes características ecológicas y comunidades han desarrollado distintas relaciones con el fuego. Explicó que “el fuego es un proceso natural: cuando un área se quema, no se destruye” y, con frecuencia, tiene beneficios ecológicos.

La extinción de incendios durante el último siglo en los EE. UU. provocó un aumento de la acumulación de materiales combustibles, lo que generó incendios forestales más intensos que se extendieron debido a las temperaturas y los vientos extremos, en lugar de, como señaló Quinn-Davidson, “un mosaico natural de incendios de bajos a moderados”.

El aumento de las personas que viven en áreas de alto riesgo en las últimas décadas, según sus palabras, “es un problema no solo porque es más difícil proteger esos hogares… sino también porque nos dificulta implementar tratamientos preventivos, como las quemas controladas”.

Más recientemente, las prácticas de gestión de incendios incluyen el aumento de las quemas controladas y los métodos denominados “tratamientos de material combustible”, como la reducción de la vegetación para disminuir el material combustible. Algunas son iniciadas por los propietarios, mientras que otras son iniciativas lideradas por la comunidad y organizadas por asociaciones de quemas controladas e incorporan prácticas de quema indígenas.

Los gobiernos locales y los reglamentos de las áreas de alto riesgo exigen, cada vez más, “espacios defensivos” alrededor de las viviendas, incentivan los métodos de “refuerzo de las viviendas” para mitigar los daños a las estructuras y promueven las estrategias de prevención lideradas por la comunidad, como las quemas controladas en terrenos privados, para reducir los riesgos futuros. Esto puede incluir “reglamentos, como códigos de construcción, ordenanzas, reglamentos de subdivisiones y otras medidas de mitigación que estén integrados en el proceso de desarrollo”, dijo Barrett.

Para mitigar los riesgos, las estrategias de gestión de incendios y los tratamientos del entorno deben combinarse con cambios en las políticas, como, por ejemplo, en los códigos de construcción, y con mejoras en los planes de evacuación. Según Quinn-Davidson: “Para que una comunidad sea verdaderamente resiliente, todas esas piezas tienen que encajar”.

En muchas partes del país, el sistema de extensión cooperativa lleva a cabo investigaciones locales sobre los incendios para identificar estrategias locales efectivas para la mitigación de los incendios forestales y su posterior recuperación, y, con frecuencia, sus expertos pueden brindar un contexto específico para su área de enfoque. Los investigadores que estudian las prácticas de gestión de uso del suelo pueden complementar la información de los gobiernos tribales y las asociaciones agrícolas.

 

Kate B. Maxwell es periodista, educadora y fundadora del News Go Bag Project, que ofrece herramientas y recursos para los periodistas y los medios de comunicación locales dedicados a la cobertura de desastres y emergencias, con el apoyo de una beca de innovación del Reynolds Journalism Institute.