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El calentamiento global causado por el hombre está aumentando el riesgo de sequía en gran parte de los Estados Unidos. Esto se debe a que el incremento de las temperaturas acelera la evaporación, provoca que las plantas resecas por el calor absorban más agua y reduce la cantidad de nieve invernal para enfriar las regiones durante los secos meses del verano.
Datos para cualquier reportaje
- Siempre ha habido sequías, es decir, períodos temporales en los que el abastecimiento de humedad no satisface la demanda humana y ambiental. Sin embargo, en gran parte del oeste de los Estados Unidos ahora se vive algo distinto: una sequía o “aridificación” prolongada, generada principalmente por el aumento de las temperaturas y los cambios en el régimen de precipitaciones, que surgen del calentamiento global provocado por el hombre.
- Las sequías están aumentando en frecuencia e intensidad, dado que el cambio climático conduce a más extremos del ciclo del agua. Por ejemplo, caen grandes cantidades de lluvia de una sola vez, pero luego llegan largos períodos sin precipitaciones. Otros ejemplos de cambios en el ciclo del agua son la disminución de la nieve y el aumento de la lluvia en invierno, el adelantamiento del deshielo y de la escorrentía (lo que produce un reverdecimiento más temprano) y el mayor consumo de agua por parte de las plantas, debido a que las temporadas de crecimiento son más largas y cálidas.
- Las sequías se encuentran entre las catástrofes climáticas más costosas de los Estados Unidos, y solo han sido superadas en costos por los huracanes y las tormentas intensas en las últimas cuatro décadas.
- Desde la década de 1950, los cambios en el ciclo del agua causados por el cambio climático han provocado que las sequías se presenten con más rapidez y aumenten la frecuencia de las “sequías repentinas”, es decir, aquellas que aparecen de un momento a otro, con poca previsión. Como el aumento del calor acelera la evaporación, las sequías repentinas reducen muy rápido la humedad del suelo, lo cual tiene efectos potencialmente graves en la agricultura y los ecosistemas.
- A medida que suben las temperaturas, hay más riesgo de sequía (incluso en regiones donde las precipitaciones se han mantenido casi normales) porque el agua se evapora más rápido y las plantas absorben más cantidad. Entre 2000 y 2010, por ejemplo, las altas temperaturas en la cuenca alta del río Misuri (la cuenca fluvial más grande de los Estados Unidos) contribuyeron de manera considerable a una sequía que se prolongó por una década y que, en ciertos aspectos (como la disminución del caudal de los ríos), fue más grave que el fenómeno “Dust Bowl” (tormentas de polvo) y no pudo explicarse únicamente por la modesta disminución de las precipitaciones.
- En las últimas décadas, el calentamiento ha reducido la capa de nieve en muchas zonas de EE. UU., lo cual ha aumentado el riesgo de sequía, ya que la región oeste depende en gran medida del deshielo para abastecerse de agua. Las olas de calor primaverales, como las que en 2021 provocaron un derretimiento de nieve sin precedentes en dicha región, pueden acelerar el derretimiento e intensificar las sequías resultantes. El aire seco durante las olas de calor también puede aumentar la sublimación y reducir la escorrentía, incluso en años con niveles normales de acumulación de nieve.
- Los incendios forestales han aumentado en tamaño e intensidad en el oeste de los Estados Unidos y la temporada de incendios se ha prolongado. La sequía desempeña un papel importante, ya que al combinarse con un clima cálido, seco y ventoso, incrementa el riesgo de incendios forestales. Estas condiciones son cada vez más habituales en todo el oeste de los EE. UU. Es probable que el calentamiento global causado por el hombre sea el principal factor que impulsa estos cambios. Los incendios forestales aumentan; a su vez, aceleran el derretimiento de la capa de nieve e intensifican la sequía en algunas zonas.
- El calentamiento global provocado por el hombre fue la causa de más del 40 % de la grave sequía que asoló el suroeste de los Estados Unidos entre 2000 y 2021. Transformó la que habría sido una época moderadamente árida en el período de 22 años más seco desde al menos el año 800.
- Las sequías reducen la disponibilidad de agua para generar energía hidroeléctrica y las olas de calor aumentan la demanda de electricidad, lo que provoca una mayor dependencia de las centrales eléctricas que queman combustibles fósiles y un aumento de la contaminación del aire. De acuerdo con una simulación basada en datos de California, los efectos en la salud humana serían mayores en los años calurosos y secos, y las personas de color se verían afectadas de manera desproporcionada.
- La sequía no solo debilita y mata las plantas, sino que impide que crezcan otras nuevas. Un período de décadas de clima cálido y seco que afectó a muchas zonas de las Montañas Rocosas desde la década de 1980 hasta alrededor de 2010 disminuyó de forma considerable la regeneración de los árboles y la resiliencia de los bosques.
Errores comunes que se deben evitar
No suponga que la sequía solo se relaciona con la cantidad de precipitaciones. Aunque parezca contradictorio, incluso en los lugares donde hay más precipitaciones de lo habitual puede haber un mayor riesgo de sequía. Esto se debe a que el aumento de la evaporación a raíz de la temperatura y la demanda de agua por parte de las plantas pueden sobrepasar el incremento de las lluvias.