La mayoría de los adultos estadounidenses informan que toman vitaminas, minerales u otros suplementos dietéticos, pero la evaluación de los posibles beneficios y riesgos de los suplementos se complica debido a muchos factores científicos y reglamentarios. Si bien algunos de estos suplementos dietéticos son recomendados por los médicos para las poblaciones en riesgo de deficiencias nutricionales específicas, hay poca evidencia de que los suplementos beneficien a las personas generalmente sanas.
¿Cómo se regulan los suplementos?
- A diferencia de los medicamentos recetados, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) no evalúa los suplementos para su aprobación y las empresas no están obligadas a presentar datos de seguridad y eficacia antes de comercializarlos.
- En cambio, los suplementos están regulados por la FDA en virtud de la Ley de Salud y Educación sobre los Suplementos Dietéticos, que establece que, para todos los ingredientes dietéticos nuevos introducidos después de que la ley entrara en vigor en octubre de 1994, los fabricantes deben proporcionar información que demuestre por qué “se espera razonablemente que sean seguros”.
- Los tipos de información que pueden satisfacer este requisito son amplios y están vagamente definidos. Incluyen qué cantidad del nuevo ingrediente está presente en el producto, información sobre las condiciones normales de uso del ingrediente y un historial de uso u otra evidencia de la seguridad del ingrediente.
- Estas normas no se aplican a los fabricantes que introduzcan nuevos suplementos que contengan ingredientes “anteriores” (es decir, ingredientes dietéticos que se encontraban en el suministro de alimentos antes de la entrada en vigor de la ley).
- Los fabricantes no están obligados a probar nuevos suplementos en ensayos clínicos que identifiquen de manera confiable los beneficios o los riesgos, incluidas las interacciones potencialmente peligrosas con otros medicamentos. Como resultado, los beneficios anunciados a menudo se basan en pruebas limitadas y, con frecuencia, de baja calidad.
- Por ley, las empresas de suplementos no pueden afirmar explícitamente que sus productos curan, tratan o previenen enfermedades. Solo los medicamentos aprobados por la FDA, que deben someterse a una evaluación científica rigurosa, pueden hacer tales afirmaciones.
- En cambio, las empresas de suplementos pueden hacer afirmaciones que describan “el papel de una sustancia destinada a mantener la estructura o función del cuerpo”.
- Por ejemplo, un fabricante puede afirmar que su multivitamínico “promueve” o “apoya” la salud cardíaca, incluso si no hay pruebas específicas que respalden esa afirmación, y siempre que la declaración vaya acompañada del siguiente descargo de responsabilidad: “Estas declaraciones no han sido evaluadas por la FDA. Este producto no pretende diagnosticar, tratar, curar o prevenir ninguna enfermedad”.
¿Cómo se aplican las regulaciones de suplementos?
- La FDA ha publicado una guía para los fabricantes en la que describe sus expectativas con respecto a las prácticas de fabricación, pero en la práctica, la aplicación de la ley se basa en que los consumidores, los proveedores de atención médica o las empresas de suplementos informen a posteriori cuando surgen problemas. En su sitio web, la FDA indica que sus “Buenas prácticas de fabricación actuales” para los suplementos dietéticos contienen recomendaciones no vinculantes y señala que su “Guía de etiquetado de suplementos dietéticos” “no establece responsabilidades legalmente exigibles”.
- La FDA tiene la facultad de retirar del mercado los suplementos si se determina que no son seguros o si se descubre que hacen afirmaciones falsas o engañosas, pero la FDA puede tardar años en acumular datos suficientes para justificar el retiro o la prohibición de un producto.
- La FDA recibió más de 15,000 descripciones autoinformadas de problemas de salud con presuntos vínculos con los suplementos, incluidas 339 muertes y casi 4,000 hospitalizaciones, entre 2004 y 2013.
- La FDA ha emitido cartas de advertencia a las empresas que promocionan suplementos como “curas” para la enfermedad de Alzheimer, la adicción a los opioides, el cáncer y otras dolencias. Sin embargo, algunos productos con esas afirmaciones se siguen vendiendo debido en parte a la facilidad con la que las empresas pueden cambiar de marca y actualizar sus estrategias de marketing.
- La Comisión Federal de Comercio (FTC, en inglés) regula la publicidad de suplementos en los materiales de marketing, como los anuncios impresos, televisivos y en línea, aunque por lo general se somete a la opinión de la FDA. Las normas de la FTC exigen que los anuncios sean veraces y estén fundamentados, pero no los aprueba por adelantado.
Basics:
- The National Institutes of Health (NIH) Office of Dietary Supplements has information on specific supplements and answers some common questions about supplements. The U.S. National Library of Medicine offers some key definitions related to vitamins.
- PubMed is a searchable database of biomedical literature. It’s essential for finding the latest published evidence on specific supplements.
- A 2018 JAMA article, Vitamins and Mineral Supplements: What Clinicians Need to Know, highlights drug interactions, safety concerns, and potential benefits.
- The U.S. Department of Agriculture collects informational pages from different government, academic, and scientific institutions on a number of different vitamins and minerals.
- The Food and Drug Administration (FDA) offers a chart listing the functions, daily values, and sources of various vitamins and minerals. The FDA also outlines “What You Need to Know About Dietary Supplements,” and provides a list of resources for consumers that gathers fact sheets, updates, and information from other agencies.
- Nature Endocrinology’s 2016 review article details the relationships between supplements and health impacts in both developing and developed countries.
- A 2015 investigation in JAMA Internal Medicine revealed results from nearly 12,000 adults in the National Health and Nutrition Examination survey, addressing reasons for supplement use. A 2016 investigation in JAMA explores trends in supplement use as shown by responses to the same survey from nearly 38,000 adults.
- Some dietary supplements have been found to be contaminated or even harmful. Some herbal medicines contain heavy metals or pesticides, according to this 2011 study from Science of the Total Environment, although most did not have concerning concentrations. A U.S. Preventive Services Task Force statement found harms linked to several supplements.
- The NIH details its priorities for investigating the biological activity tied to complex natural products, including a strategic plan with tenets that include advancing research, preventing disease, and improving care.
- A 2020 Journal of Nutrition analysis discusses the state of science surrounding personalized nutrition, including the use of data analytics and diet interventions adapted to individuals’ behavior, genetics, and health.
Regulation and Recommendations:
- The FDA offers a detailed account of its guidance and regulation for dietary supplements, and a drug adverse event report browser from the FDA includes information on supplement-related incidents.
- A 2015 article from the journal Drug Testing and Analysis delves into the impact of the Dietary Supplement Health and Education Act on regulation and consumption of herbals and other medicinal products, outlining safety concerns and efficacy concerns in the supplement market today.
- Problems with supplements are tracked by consumer watchdog organizations Center for Science in the Public Interest and Consumer Reports.
- The FDA commissioner released a statement in February of 2019 discussing efforts to strengthen oversight of the dietary supplement industry.
- The NIH website houses the latest reports on Dietary Reference Intakes. A 2016 article, History of Nutrition: The Long Road Leading to the Dietary Reference Intakes for the United States and Canada in Advances in Nutrition details how DRIs are created and applied.
- The U.S. Department of Agriculture’s Dietary Guidelines for Americans, Eighth Edition contains information about foods’ nutrient content.