La mayoría de los adultos estadounidenses informan que toman vitaminas, minerales u otros suplementos dietéticos, pero la evaluación de los posibles beneficios y riesgos de los suplementos se complica debido a muchos factores científicos y reglamentarios. Si bien algunos de estos suplementos dietéticos son recomendados por los médicos para las poblaciones en riesgo de deficiencias nutricionales específicas, hay poca evidencia de que los suplementos beneficien a las personas generalmente sanas.

Conclusiones clave

  • La investigación complementaria debe revisarse cuidadosamente. Los diseños de los estudios varían ampliamente y las nuevas investigaciones a menudo contradicen las conclusiones anteriores. Las conclusiones para grupos de población específicos no se pueden generalizar para toda la población. Las recomendaciones de organizaciones como la Agencia para la Investigación y la Calidad de la Atención Médica, los Institutos Nacionales de Salud y el Grupo de Trabajo sobre Servicios Preventivos de los Estados Unidos proporcionan revisiones de evidencia de alta calidad.
  • Los suplementos no tienen que demostrar su eficacia para poder comercializarse. Los suplementos que han resultado ser ineficaces en varios ensayos clínicos siguen comercializándose por sus supuestos beneficios para la salud.
  • Los suplementos no tienen que mostrar evidencia de seguridad antes de ser comercializados. Las empresas no tienen que mostrar pruebas específicas de seguridad antes de vender un suplemento. Se ha demostrado que algunos suplementos, en ciertas dosis y contextos, causan daño.
  • Ciertos suplementos pueden tener efectos no deseados sobre la salud. La hierba de San Juan, por ejemplo, puede debilitar los efectos de los anticoagulantes, y los suplementos que elevan los niveles de óxido nítrico pueden hacer que baje la presión arterial.
  • Es posible que las etiquetas de los productos no sean precisas o completas. Se ha descubierto que algunos suplementos a base de hierbas están adulterados con rellenos o contaminados con pesticidas y metales pesados. Las etiquetas de otros suplementos indican ingredientes que no están realmente presentes, que están presentes solo en pequeñas cantidades o que están presentes en cantidades superiores a las que figuran en la lista. Además, se ha descubierto que otros productos, incluidos algunos para bajar de peso, para la salud sexual masculina y para el rendimiento deportivo, contienen ingredientes de grado farmacéutico no declarados que podrían poner a las personas en riesgo de interacciones farmacológicas u otros efectos secundarios.
  • Los consumidores pueden usar los suplementos como sustituto de las intervenciones de salud comprobadas que se sabe que son seguras y eficaces, como seguir una dieta más equilibrada o tomar medicamentos recetados. Esto puede permitir que una enfermedad o afección empeore o se propague y puede crear problemas de salud pública y personal.
  • La comida estadounidense suele estar muy fortificada o enriquecida. En los Estados Unidos, se añaden vitaminas B a la harina, vitamina D a la leche y yodo a la sal, entre otros ejemplos. Estas fuentes pueden ayudar a reducir las deficiencias y son factores importantes a la hora de calcular la ingesta diaria de nutrientes de una persona.
  • La absorción de nutrientes varía mucho de una persona a otra. Algunas personas, como las personas mayores y las personas con la enfermedad de Crohn, tienen más dificultades para absorber algunos nutrientes, y la absorción también puede variar según el momento de la ingestión, la combinación de alimentos y suplementos o la forma en que el nutriente se incorpora al producto. Todos estos factores influyen en la cantidad de cada nutriente que las personas necesitan en sus dietas.

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