Expertos ante la cámara

Dra. Lyndsey Darrow: Embarazo y calor extremo

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El calor extremo se asocia con varias complicaciones del embarazo, como el parto prematuro, la muerte fetal y el empeoramiento de afecciones como la presión arterial alta y la diabetes gestacional.

El 22 de mayo de 2025, SciLine entrevistó a la Dra. Lyndsey Darrow, profesora de Epidemiología de la Universidad de Nevada, en Reno. Consulte la grabación y la transcripción de la entrevista a continuación o seleccione “Contenido” a la izquierda para pasar a preguntas específicas.

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Introducción

Lo siguiente fue traducido de la entrevista original realizada en inglés.

[00:00:19]

LYNDSEY DARROW: Me llamo Lyndsey Darrow. Soy profesora de Epidemiología de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Nevada, en Reno, y soy epidemióloga ambiental. Por lo tanto, estudio los efectos que tiene en la salud la exposición ambiental, como la contaminación del aire, la contaminación del agua y la exposición a fenómenos climáticos, como las olas de calor. Tengo un interés particular en tratar de entender los efectos de estos tipos de exposición en las madres y los niños, porque se trata de etapas de la vida fisiológicamente únicas que pueden estar sujetas a vulnerabilidades únicas.

Entrevista con SciLine


¿Cómo aumenta el embarazo la vulnerabilidad al calor extremo?


[0:01:02]

LYNDSEY DARROW: Las personas que están embarazadas son más vulnerables a los problemas de salud causados por el calor que las personas que no están embarazadas, y eso se debe simplemente a los procesos fisiológicos normales que ocurren durante el embarazo. Por ejemplo, hay un aumento tremendo del suministro de sangre. Cambian los patrones de circulación, por lo que la regulación térmica (la capacidad del cuerpo para mantener una temperatura constante) se hace más difícil. La necesidad de hidratación aumenta y es difícil mantenerse hidratado, o evitar la deshidratación.


¿Qué complicaciones del embarazo se asocian con la exposición al calor extremo?


[0:01:44]

LYNDSEY DARROW: Una de las complicaciones del embarazo que se asocia con el calor extremo son los trastornos hipertensivos del embarazo. Me refiero a hipertensión, preeclampsia y eclampsia a causa del embarazo; estas afecciones representan graves riesgos tanto para la madre como para el bebé. Son predictores de mortalidad materna y también tienen implicaciones para la salud cardiovascular a largo plazo de las mujeres. En las mujeres que presentan estas afecciones, hay una serie de otras complicaciones del embarazo que se asocian al calor extremo, como la diabetes gestacional. En la actualidad, hay bastantes estudios que indican que el calor extremo se asocia a nacimientos prematuros y muerte del feto, es decir, a abortos espontáneos y bebés que nacen muertos. Todavía hay mucha incertidumbre acerca de estas relaciones y efectos, específicamente durante el embarazo, pero sí sabemos más sobre la relación entre el calor más extremo y la mortalidad, y sabemos que el calor extremo aumenta el riesgo de muerte por problemas del sistema cardiovascular y problemas renales. Por lo tanto, tiene sentido que estas sean consideradas vulnerabilidades del embarazo, puesto que estos sistemas orgánicos, el sistema cardiovascular y el sistema renal, ya están sometidos a una enorme presión.


¿Cómo afecta la exposición al calor extremo a la salud infantil?


[0:03:08]

LYNDSEY DARROW: Una forma en que el calor extremo puede afectar la salud de los bebés es mediante el aumento del riesgo de nacer de forma prematura. Por lo tanto, un par de desenlaces que suelen estar asociados al calor extremo son el parto prematuro y el parto pretérmino. El parto prematuro es el nacimiento con menos de 37 semanas de gestación, y el parto pretérmino es de 37 a 38 semanas, es decir, un poco antes del período completo de 40 semanas. Sin embargo, nos importan estos desenlaces, porque son buenos predictores de la mortalidad infantil y de la salud a lo largo de la vida. Por lo tanto, estos desenlaces están asociados con el desarrollo neurológico de enfermedades respiratorias como el asma, por lo que cuando los bebés nacen demasiado prematuros, eso tiene un efecto a largo plazo en la salud. Además, una vez que los bebés nacen, estos son más vulnerables al calor extremo. Tienen una regulación térmica poco desarrollada. Tienen más superficie corporal en relación con su tamaño y, en consecuencia, son más susceptibles al calor extremo. También se ha observado un aumento de las hospitalizaciones de bebés durante las olas de calor debido a una variedad de problemas, como diarrea y otros problemas digestivos y problemas respiratorios. Por lo tanto, este también es un tema muy serio. Otro desenlace grave asociado que se ha descrito en varios estudios realizados en los EE. UU. y Canadá es el aumento del riesgo de sufrir SMSI (síndrome de muerte súbita infantil) durante episodios de calor extremo.


¿Puede hablarnos sobre su investigación sobre cómo el calor extremo afecta los desenlaces de los nacimientos?


[0:04:47]

LYNDSEY DARROW: Nuestro grupo de investigación ha estado analizando los efectos a corto plazo o inmediatos de las olas de calor en varios desenlaces de parto, es decir, el parto prematuro, el parto pretérmino y la muerte fetal. Realizamos un par de estudios de gran escala en los EE. UU.; en uno de ellos se analizaron 50 ciudades, 50 de las ciudades más grandes de EE. UU. En otro se investigó con más detalle una muestra de ocho estados que incluyó la totalidad de cada estado. Lo que estamos analizando es si las tasas de estos desenlaces de embarazo aumentan inmediatamente después de una ola de calor. Con ola de calor me refiero a una racha de varios días de temperaturas inusualmente altas para el lugar, es decir, temperaturas anormales. Lo que hemos visto en esos estudios es que, de hecho, a las olas de calor les sigue un aumento en las tasas de esos desenlaces adversos del embarazo, y este aumento es mayor cuanto más largas y calurosas son estas olas. Los efectos que estamos viendo son muy pequeños, pero debo recalcar que este es el aumento que hemos observado en toda la población, es decir, después de considerar los comportamientos que las mujeres embarazadas de la población adoptan para evitar el calor. Por lo tanto, el hecho de que podamos ver un pequeño repunte en las tasas a nivel de la población parece indicar que hay subpoblaciones de mujeres que sufren ese calor y tienen un aumento mucho mayor en el riesgo de sufrir estos desenlaces. Además, incluso dentro de nuestro estudio, cuando se trata de registros de nacimiento, las cosas que podemos analizar son muy limitadas. Estos estudios se han basado en millones de registros de nacimiento y defunción fetal, pero incluso con esos datos limitados, podemos observar que algunos subgrupos son particularmente vulnerables, como, por ejemplo, las mujeres más jóvenes, las mujeres con menos nivel educativo y las mujeres que viven en áreas con mayor pobreza.


¿Qué investigaciones se necesita realizar en el futuro para comprender mejor la relación entre el calor extremo y el embarazo y la salud infantil?


[0:06:49]

LYNDSEY DARROW: Lo primero es entender mejor las condiciones meteorológicas específicas que conducen a malos desenlaces de salud, especialmente entre las mujeres embarazadas. No sabemos cuáles son las temperaturas específicas ni la duración de los periodos de calor luego de los cuales se comienzan a observar estos riesgos para la salud. ¿Las altas temperaturas nocturnas se deben a que la gente no puede refrescarse?; ¿cómo influyen el viento y la humedad en estos riesgos? Cuando empecemos a entender más sobre esto, es probable que las condiciones exactas varíen según la ubicación. La aclimatación sí influye en cómo, cuándo y en qué condiciones las personas sienten calor; por lo tanto, si queremos tener sistemas de alerta de salud pública eficaces, como avisos por eventos de calor, tenemos que definir mejor las condiciones climáticas que causan daño. Lo segundo que quiero mencionar es que tenemos que comprender mejor los mecanismos biológicos. ¿En qué medida el calor extremo provoca problemas, como el parto prematuro?; ¿es la deshidratación lo que provoca una disminución del flujo sanguíneo alrededor del útero y provoca contracciones?; ¿hay alguna vía inflamatoria que conduzca a la ruptura prematura de las membranas, es decir, a la ruptura del saco amniótico?; ¿tiene eso alguna relación? Hay algunas pruebas de eso. Por lo tanto, cuanto mejor comprendamos los mecanismos que constituyan relaciones biológicas entre estas exposiciones y los desenlaces, mejor podremos encontrar formas de prevenir esos mecanismos específicos o de intervenir en ellos.

Y lo último que quiero mencionar es que se necesita investigar más para entender tanto los factores sociales como los factores biológicos que pueden aumentar la vulnerabilidad de una persona al calor extremo. Cada vez tenemos más pruebas de que los factores sociales y demográficos, como las desventajas socioeconómicas, la edad materna y la ocupación, contribuyen a la exposición y la vulnerabilidad al calor extremo. Sin embargo, aún queda más por aprender, e identificar las poblaciones vulnerables es una de las cosas que debemos hacer para saber dónde debemos centrar nuestros esfuerzos si queremos contribuir a mejorar la salud pública. Y luego, biológicamente, ¿cómo influyen ciertas enfermedades crónicas maternas en la vulnerabilidad?; ¿existen dudas sobre los medicamentos específicos que se recetan a las personas de los que se sepa que realmente afectan la capacidad de una persona para termorregularse? Por lo tanto, hay todo un mundo que apenas hemos investigado sobre los factores de riesgo biológicos. Por lo tanto, espero que se pueda seguir financiando la investigación en esta área para que podamos indagar en estas áreas con el objetivo de, en última instancia, mitigar estos nuevos riesgos.


¿Cuáles son algunas formas prácticas de reducir el riesgo de agotamiento por calor durante el embarazo?


[0:09:43]

LYNDSEY DARROW: A nivel individual, las formas prácticas de evitar el agotamiento por calor son las que cualquier persona podría esperar. Es decir, evitar estar al aire libre y evitar hacer esfuerzo físico durante las horas más calurosas del día. Intentar mantenerse hidratado. Preocuparse de la hidratación. Intentar tener acceso a un aire acondicionado adecuado o buscar centros de enfriamiento, si hay alguno disponible. Tener un plan de respaldo en caso de que el aire acondicionado se apague durante la peor ola de calor del año. En otras palabras, modificar el comportamiento en la medida de lo posible para evitar el sobrecalentamiento. El problema, por supuesto, es que muchas veces la razón por la que una mujer embarazada queda expuesta al calor extremo por periodos prolongados está fuera de su control, lo que podría deberse a que la persona trabaja en una ocupación al aire libre, por ejemplo, si es una trabajadora agrícola o una trabajadora postal. Podría ser porque tiene que quedarse en el exterior esperando un autobús bajo el sol. Podría ser que no tiene para pagar los costos del aire acondicionado durante esos eventos extremos, o que su aire acondicionado se echó a perder durante el evento. Por lo tanto, muchas veces esto está fuera del control de la persona. Ahí es donde tienen que entrar en juego las políticas y la infraestructura de salud pública para proporcionar asistencia económica para el pago de la energía a las personas de bajos ingresos, facilitar centros de enfriamiento, establecer estándares de calefacción ocupacional para proteger a las personas y aumentar los espacios verdes en las islas de calor urbanas. Todo eso son políticas públicas que podemos aplicar para mitigar esos riesgos a nivel individual.


¿Cómo ha influido el cambio climático en el calor extremo?


[0:11:28]

LYNDSEY DARROW: El cambio climático es la principal causa del aumento de los eventos de calor extremo que vemos en todo el mundo. Estamos viendo que cuando hay olas de calor, observamos que duran más. Estamos viendo que alcanzan temperaturas récord y vemos una expansión de la estación cálida. En el pasado, no veíamos olas de calor extremas en mayo u octubre; ahora estamos viendo olas de calor potencialmente intensas en estos meses fronterizos, es decir, que no eran tradicionalmente la estación cálida.