Dr. Stefan Friedrichsdorf: Ayudar a los niños con el dolor y el miedo a las vacunas
SciLine lleva a cabo entrevistas con expertos y pone material audiovisual a disposición de los periodistas para que lo usen en sus historias.
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Experto ante la cámara
Durante los controles médicos al inicio del año lectivo suelen aplicarse vacunas, que ofrecen protección contra enfermedades y salvan vidas, pero causan miedo y dolor a muchos niños.
El 26 de agosto de 2024 SciLine entrevistó al Dr. Stefan Friedrichsdorf, profesor de pediatría y director médico del Centro Stad de Dolor Pediátrico y Medicina Paliativa e Integrativa de la Universidad de California. Consulte la grabación y la transcripción de la entrevista a continuación o seleccione “Contenido” a la izquierda para pasar a preguntas específicas.
Periodistas: video gratuito para usar en sus historias
Alta definición (mp4, 1920x1080)
Introducción
Lo siguiente fue traducido de la entrevista original realizada en inglés.
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STEFAN FRIEDRICHSDORF: Hola, soy el Dr. Stefan Friedrichsdorf, soy profesor de pediatría en la Universidad de California en San Francisco, UCSF y director médico del Centro Stad de Dolor Pediátrico y Cuidados Paliativos y Medicina Integrativa. Y como lo indican el título y el nombre, mis investigaciones e interés se centran en la prevención del dolor y el sufrimiento de los niños.
Entrevista con SciLine
¿Qué se puede hacer para reducir el miedo, la ansiedad y el dolor de los niños cuando se les aplica inyecciones o se les extrae sangre?
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STEFAN FRIEDRICHSDORF: Al preguntarles a todos los niños: “¿qué es lo que más te asusta de ir al médico ahora mismo?”, todos dirán que les tienen miedo a las agujas, a los pinchazos, a que los sujeten a la fuerza. Hemos analizado los datos y, basándonos en lo que muchos médicos, farmacéuticos y especialistas en vida infantil han aprendido durante décadas, básicamente presentamos el tema como una promesa de comodidad, y realmente queremos ofrecer cuatro cosas a todos los niños, cada vez. Porque lo que ocurre la mayor parte del tiempo, en la mayoría de los lugares de los Estados Unidos, es que es algo que se ofrece a algunos niños algunas veces. Muy bien. Veámoslo en detalle. Número uno: aplicar siempre crema anestésica. Se puede comprar una crema de lidocaína al 4 % de venta libre. Se puede encargar en línea por unos pocos dólares y se recomienda aplicarla al menos 30 minutos antes del procedimiento con aguja. Se puede aplicar con más antelación. Eso no importa, pero debe permanecer aplicada al menos 30 minutos. Número dos: a los bebés menores de 12 meses darles siempre una gota de agua azucarada o sacarosa, o permitir que los amamanten si es posible. El agua azucarada, la lactancia, actúan básicamente como bloqueadores del dolor. Impiden que la información sobre el dolor llegue al cerebro, como ocurre cuando como un trozo de chocolate amargo por la noche: me ayuda a liberar endorfinas, las hormonas de la felicidad, en el cerebro, y a reducir la cantidad de dolor y estrés que llega al cerebro. Número tres: nunca, nunca, nunca sujetar a un niño a la fuerza. A todos nos enseñaron de manera equivocada que la mejor manera es sujetar a los niños a la fuerza para vacunarlos y extraerles sangre, y ahora sabemos que es un error terrible. Una vez que los niños tengan la edad suficiente para sentarse erguidos, a los seis meses o más, es mejor sentarlos erguidos y darles opciones. Es posible que quieran sentarse en el regazo de sus padres o abuelos. Es posible que quieran sentarse al lado de ellos. Es posible que los adolescentes quieran sentarse erguidos solos, pero ellos saben qué hacer. Y número cuatro: ofrecer una distracción apropiada para la edad. La distracción apropiada para la edad significa que, como acabo de mencionar, los adolescentes pueden optar por escuchar música o usar una aplicación en su teléfono. Para los niños más pequeños y los niños en edad escolar, nos gusta hacer burbujas, soplar molinetes o usar un libro como “¿Dónde está Wally?” o similar. Y a los niños muy pequeños, los bebés y los de 1 a 3 años, les fascinan los juguetes que llaman la atención con ruedas giratorias o algo así. Hemos descubierto que, si aplicamos esos cuatro principios con todos los niños todas las veces, la gran mayoría de los niños no sienten dolor ni ansiedad con las agujas. Algunos dicen que les molesta un poco, pero ha disminuido significativamente.
¿Qué más pueden hacer los cuidadores para reducir el dolor y la ansiedad de los niños respecto a las agujas?
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STEFAN FRIEDRICHSDORF: Si en el consultorio del médico no proporcionan la crema anestésica, debe comprarla usted y aplicarla en casa al menos 30 minutos antes, así que pregunte en el consultorio dónde aplicar la crema anestésica. En los niños de un año o más, por lo general se hace en la parte superior del brazo. Es posible que necesiten dos vacunas, así que quizás tengan que aplicar la crema también en el otro brazo. Por lo general, a los bebés o a los niños menores de un año se les aplica la crema en la parte superior de la pierna, en el muslo. Así que asegúrese de saber dónde poner la crema anestésica. Y hable con sus hijos sobre este tema. No mentimos si nos preguntan: “¿Me van a poner una inyección?” y les respondemos: “Al final te pondrán una vacuna muy rápida y, esta vez, lo vamos a hacer de manera muy diferente. Te sentarás en mi regazo, si quieres, ¿o prefieres sentarte a mi lado? Vamos a aplicarte la crema anestésica, la crema mágica”. Esto ayuda, y los padres pueden obtener esta información en nuestro sitio web u otros sitios web para asegurarse de usar las palabras con cuidado. Soy padre de tres hijos. Nunca me enseñaron qué hacer. Recién ahora nos enteramos de que las investigaciones demuestran que no hay que contar hasta tres. La idea de contar “uno, dos, tres” y luego insertar la aguja empeora la situación. Así que eso no es buena idea. Y tampoco es buena idea decir “oh, lo siento mucho”, “pronto habremos terminado” o “todo va a salir bien”. “Todo va a salir bien”. De hecho, todo esto hace que la situación se sobredimensione.
Por lo tanto, queremos alentar a padres y madres como yo, animarlos a que usen palabras que indiquen valentía y hagan cosas que contribuyan a aliviar el estrés y el dolor del procedimiento, como distraer a los niños con respiración profunda o preguntarles sobre las mascotas, la escuela, la música o sus intereses. A algunos les gusta distraerse mucho. Y justo después del pinchazo, ya sea para una vacuna o una extracción de sangre, es muy útil cambiar la forma de ver el dolor. Queremos que lo recuerden de cierta manera la próxima vez. Queremos que lo recuerden bien. Por lo tanto, felicítelos, así sean ustedes los padres, los cuidadores o el médico de los niños: pase lo que pase, dígales que están muy orgullosos de ellos. “Qué bien lo has llevado”. Y si el niño no se inmutó, estaba completamente distraído, diga: “Lo llevaste muy bien. ¿Recuerdas que no te molestó para nada?”. O si se trata de un niño que está bastante ansioso, que ha sido sujetado a la fuerza anteriormente y todas esas modalidades todavía lo hacen llorar un poco, diga después: “¿Recuerdas que te molestó solo por un momento? ¿Y que después la enfermera te dio una calcomanía muy bonita? ¿Lo recuerdas?” Con solo decirles esas cosas, los niños recordarán el episodio de manera mucho más positiva, por lo que tendrán mucha menos ansiedad cuando tengan que hacerlo de nuevo.
¿Por qué es importante que los niños se vacunen?
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STEFAN FRIEDRICHSDORF: Si retrocedemos en el tiempo, 50, 100, 150 años, si hablamos de mi abuela, seis de sus 12 hermanos murieron. Hace tres generaciones, los bebés morían. Y si se presta atención, la pregunta de por qué la mayoría de los niños sobreviven actualmente tiene dos respuestas. La primera es el lavado de manos. Desde que los médicos se lavan las manos, ha disminuido verdaderamente la cantidad de personas que mueren a causa de infecciones. La segunda son las vacunas. Sin vacunas, los niños correrían el riesgo de sufrir enfermedades graves, discapacidades o incluso morir a causa de enfermedades como el sarampión, la tos ferina, una infección cerebral o la meningitis a causa de la bacteria Haemophilus influenzae tipo B. Una vacuna es un producto médico. Personalmente, como pediatra, he atendido a cinco niños que murieron de sarampión porque no estaban vacunados, algo que se puede prevenir en todos y cada uno de esos trágicos casos.
¿Cuántos niños no reciben vacunas debido al dolor y la ansiedad?
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STEFAN FRIEDRICHSDORF: Si nos fijamos en las estadísticas, vemos que entre el 79 % y el 92 % de los niños con Medicaid o sin seguro médico están vacunados. Un poco más del 96 % con seguro privado. Si realmente se examina la cuestión y se pregunta a los padres por qué los niños no están vacunados… Por supuesto, en un estudio de gran magnitud se ha demostrado que el miedo a las agujas es, de hecho, la principal razón por la que los niños no reciben las vacunas y, como dije, porque los padres no soportan que a su bebé lo sujeten a la fuerza mientras lo pinchan con una, dos o tres agujas, porque ellos mismos tienen mucho miedo, o los niños mismos no quieren hacerlo. Así que el miedo a las agujas es la razón principal de la falta de vacunación y del incumplimiento. Actualmente sabemos que uno de cada cuatro adultos les tiene miedo a las agujas. Y si preguntamos: “¿cuándo empezó a temerles a las agujas?”, es probable que haya sido cuando los sujetaron a la fuerza de niños y desarrollaron toda esta ansiedad, y cuando se hacían las cosas de forma incorrecta. Así que podemos hacer las cosas de mejor manera. Y tratar el dolor y la ansiedad no solo es lo correcto, sino que también mejora la atención médica y el acceso a la medicina en etapas posteriores de la vida.